Grupo interno (según René Kaës)

Jean Pierre Vidal


 

Para R. Kaës, el grupo sólo podría ser de entrada, un grupo interno (de adentro). Este sería un modelo de la organización y del funcionamiento intrapsíquico. En este sentido, seria una forma y un proceso de la psique individual.

Sin embargo, el grupo interno, antes de enunciarse en plural y de describir las formaciones y los procesos intrapsíquicos, designa al inconsciente como grupo interno originario. Esta noción se articula con la concepción freudiana del Inconsciente definido como “grupo de pensamientos clivados”; el inconsciente se constituiría en un lugar y una organización específicos del aparato psíquico. El inconsciente estaría estructurado como un grupo.

El concepto de grupo interno describe a partir de entonces, formaciones y procesos intrapsíquicos y especifica el concepto de grupalidad psíquica del cual no es disociable.

Los grupos internos son formas de la grupalidad psíquica, son estructuras intrapsíquicas fundamentales, un ya ahí, una organización originaria de la materia psíquica actualizada por la epigénesis y organizadores psíquicos inconscientes del vinculo intersubjetivo de grupo.

Encontramos en R. Kaës, al recorrer sus textos en el transcurso de los años (de 1975 a 2006), las denominaciones o expresiones siguientes: “grupos internos” (en plural), “grupo interno” (opuesto a grupo externo), “grupo del adentro” (opuesto a grupo del afuera), “grupo endopsíquico”, “grupo psíquico interno”, “grupalidad intra-psíquica”, “grupalidad psíquica”, “grupalidad interna”, “dimensión grupal del psiquismo”, “formaciones grupales del psiquismo”, etc.

Sus primeras investigaciones se efectuaron sobre el objeto-grupo en tanto es un objeto de investiduras pulsionales y de representación. Así fue conducido a identificar los esquemas organizadores que ordenan las representaciones del grupo: “primero los he nombrado grupos de adentro, luego grupos internos, he descrito siete principales grupos internos al mostrar su rol organizador psíquico inconsciente en la construcción de esta representación. Ellos son: la imagen del cuerpo, los fantasías originarias, los sistemas de relación de objeto, la red de identificaciones, los complejos edípicos y fraternales, las imagos (familiares), la imagen del aparato psíquico” (2005, p. 10).

Luego, R. Kaës adelantó la hipótesis que “los grupos internos no juegan solamente un rol organizador en la representación del objeto grupo. Juegan también un rol decisivo en la organización del proceso grupal en si mismo” (2005, p. 11).

“De 1975 a 1985, he retomado la noción de grupo interno dándole un alcance más general y preciso con el concepto de grupalidad psíquica. Entiendo por ese concepto algo más que el conjunto de los grupos internos.” (2000, p. 1979).

A partir de aquí, no se puede disociar estos dos conceptos en la medida en que, verdaderamente “trabajan dos proposiciones articuladas una con la otra: el concepto de grupalidad psíquica describe una organización y un funcionamiento específicos del psiquismo, la psique está estructuralmente organizada como un grupo; el concepto de grupo interno trata formas de la grupalidad psíquica, los procesos de su transformación, en tanto organizadores psíquicos inconscientes del vínculo intersubjetivo de grupo. Estos dos conceptos ocupan un lugar central en el modelo del aparato psíquico grupal; son el principio de organización grupal de la psique” (1999, pp. 112-113).

A partir de 1966, R. Kaës no cesó de retomar, de extender esta noción de grupalidad psíquica (cuya idea se le impone al principio, como una intuición y una hipótesis de trabajo) y de profundizar el concepto. Partiendo de la intuición de D. Lagache el cual escribe que “la vida interior es en muchos aspectos un capítulo de la dinámica de los grupos” (1960, p. 53) y desarrollando la fórmula de J. B. Pontalis (1963) según la cual el psicoanálisis debe extenderse a “lo que en cada uno de nosotros es grupalidad”, R. Kaës se ha dado como tarea precisar en qué consiste esta fórmula.

De esa manera, el concepto de grupalidad psíquica se volvió “un elemento central de la teoría psicoanalítica de grupo que intento construir. Lo he elaborado intentando darle una pertinencia en el campo intrapsíquico y en el campo intersubjetivo” (1993, p. 127) “La proposición de D. Anzieu (1966): “el grupo es una tópica proyectada” tiene por correlato estrictamente freudiano que la tópica es una grupalidad endopsíquica, lo que he sostenido desde 1970, integrándole los puntos de vista de la estructura y la dinámica” (1981, p.31).

Con el paso del tiempo, se tratará también para él, de precisar la originalidad de su concepción y de su aporte teórico – que reivindica en la misma línea de las perspectivas abiertas por S. Freud, quien en El proyecto y en la primera tópica “concibe el aparato psíquico como un sistema de relaciones entre entidades, funciones y mecanismos, que engendra tensiones y regulaciones” (1981, p.31). Él reivindica haber acordado una particular atención a las formulaciones freudianas concernientes a la representación de la psique como grupo y como actividad de agrupamiento/desagrupamiento.

Era pues importante para R. Kaës precisar lo que distingue su punto de vista de aquellos de E. Pichon Rivière o de D. Napolitani que, aproximadamente en la misma época emplearon las mismas expresiones.

“La intuición o a veces incluso la noción teórica de la grupalidad psíquica, recorrió varias investigaciones fundamentales del psicoanálisis a partir de vías diferentes.

Sin embargo, ninguna de estas investigaciones estableció y desarrolló los fundamentos de una tal hipótesis, ni se ocupó de llegar a todas sus consecuencias.” (1981, p.33).

R. Kaës precisa que cuando comenzó a trabajar con los “grupos del adentro”, pensó estos grupos en términos próximos a aquellos que propusieron, en otro contexto teórico-clínico, E. Pichon Rivière y D. Napolitani. “Sin tener conocimiento de nuestros trabajos respectivos, los tres hablábamos de grupos internos como de esquemas de relaciones de objetos interiorizados y “reactivados” en el proceso grupal” (2005, p.12).

“En el desarrollo de la obra de E. Pichon Rivière, como en la lógica de mis propias investigaciones, la necesidad del concepto de grupo interno, será impuesta para rendir cuenta de la cuestionada articulación entre lo intrapsíquico y lo ínterpsíquico, entre lo subjetivo y lo intersubjetivo” (1994, p.186).

“Lo que E. Pichon Rivière denomina mundo interno o grupo interno, es la reconstitución intrasistémica de la trama relacional, por interiorización del sistema de relaciones intersubjetivas y sociales, de las cuales emerge el sujeto, un sujeto tanto social como psíquico. Tenemos eso en común: los grupos internos son modelos internos que orientan la acción hacia los otros en las relaciones intersubjetivas” (2005, p. 12).

La concepción de grupo interno de D. Napolitani (1987) no está muy alejada de aquella de E. Pichon Rivière. Así, “el grupo interno se forma por la internalización, a través de los procesos identificatorios, del conjunto de las relaciones en las cuales el individuo participó desde su nacimiento, principalmente por introyección de objetos y de imagos constituidos en el grupo familiar y de los valores que prevalecen en el interior de la familia.” (2005, p. 12).

Pero, si estas concepciones son en parte superponibles, más allá de la similitud de los términos empleados, existe para R. Kaës profundas diferencias entre sus representaciones de los grupos internos y las de él. “Nuestras proposiciones respectivas funcionan en problemáticas distintas y nuestros conceptos producen efectos de trabajo diferentes”. (1994, p. 186).

Así, sus concepciones de los grupos internos, largamente inspiradas por una problemática psico-social, no toman en cuenta su génesis endopsíquica. Para R. Kaës, los grupos internos intrapsíquicos no pueden reducirse a “un efecto psico-social interiorizado”.

En efecto, por una parte “mi punto de vista es que los grupos internos no son únicamente “reactivados” en el proceso grupal: ellos son fundamentalmente sus principios organizadores inconscientes” (2005, p. 13)

Por otra parte, es ahí que reside la diferencia fundamental, “estos grupos no son todos el resultado de una internalización de experiencias relacionales, de una interiorización de relaciones de objeto y de una organización de las identificaciones. Ellos tienen que ver con una organización inherente a la propiedad de la materia psíquica, de asociarse y de organizarse en grupo.” “La materia psíquica tiende a organizarse estructuralmente según un modelo de grupo.” (2005, p. 13). A partir de ahí, los grupos del adentro no son la simple proyección antropomórfica de los grupos intersubjetivos, ni la pura introyección de los objetos y de las relaciones intersubjetivas. En la concepción que propone R. Kaës, la grupalidad psíquica es primero una organización fundamental de la materia psíquica[1]. (1993, p. 12).

Se da como consecuencia que el inconsciente pasa a ser un grupo interno originario. R. Kaës propone entonces la fórmula: “El inconsciente está estructurado como un grupo.”[2] Así, “los grupos internos son regidos por los principales procesos primarios: condensación, desplazamiento, difracción, multiplicación del elemento idéntico, la permutación o la inversión. Ellos están al servicio de la puesta en figuración de representaciones pulsionales, de representaciones de objeto y del Yo.” (2005, p. 17)

A partir de ahí, convendremos que R. Kaës sostiene un punto de vista bien diferente de aquel de E. Pichon Rivière sobre el modo de formación o de producción de los grupos internos y sobre sus funciones. “En lo que me concierne, los grupos internos son formas de la grupalidad psíquica. Ellos no son el producto exclusivo de la interiorización o de la internalización de los procesos intersubjetivos o sociales: las formas de la grupalidad psíquica son dadas por la estructura de la materia psíquica. Son por una parte, estructuras intrapsíquicas fundamentales, primarias o primordiales, ya ahí. Según esta perspectiva, la grupalidad psíquica es una organización y un funcionamiento especifico de la psique, ella la caracteriza de entrada”. (1994, b. p. 185).

Ciertamente, R. Kaës dice no desestimar los procesos intersubjetivos de la formación y de la función de ciertos grupos internos. Pero, si es aceptable concebir “la construcción de una red intersubjetiva internalizada, es decir que algunos grupos internos estén formados por internalización, “la tesis epigenética tiene aquí mi preferencia, en la medida en que ella acepta una eficiencia de la internalización, a la condición de estructuras previas”. Estas estructuras a priori, “se activan y se auto-organizan en el movimiento mismo en que son convocadas.” (1994. b, p, 185) Este ya ahí, en sí, como predisposición a asociar y a disociar, a combinar y a excluir, sostiene desde adentro la estructuración de los grupos internos, por apuntalamiento en la realidad psíquica del grupo.(2005, p. 28).

Si los objetivos de la “psicología social” de S. Freud consistían en inscribirla en el campo más amplio de la investigación psicoanalítica, este proyecto sólo podía considerarse reconstituyendo en el interior de la psique del sujeto la red de relaciones intersubjetivas que se ordenan alrededor de este. (1999, p. 109). Y esto, porque “para el psicoanálisis, el grupo solo puede ser en primer lugar interno…” (Ibíd., p. 126)

“…el grupo sólo es inteligible como forma remarcable del vínculo intersubjetivo si es concebido simultáneamente como una organización intrapsiquica: los “grupos internos” representan su forma, su función y su proceso en el espacio de la realidad psíquica de cada sujeto.”[3] (2000, p. 179)

Finalmente los grupos internos funcionan como esquemas organizadores de los vínculos intersubjetivos. “Por el hecho de sus propiedades escénicas y sintácticas, los grupos internos cumplen una función organizadora en el acoplamiento de los vínculos entre las psiques. Resulta de ello un espacio de realidad psíquica común y compartida. Mencioné la estructura psíquica que gobierna este conjunto (accordage) “aparato psíquico grupal”. En tanto que aparato psíquico, el aparato psíquico grupal cumple un trabajo psíquico específico: él liga, junta, une entre ellas las partes de la psique individual movilizadas en los procesos de formación de un grupo. El resultado es un cierto arreglo combinatorio de las psiques, un acoplamiento que constituye la realidad psíquica de y en el grupo” (2005, p. 20).

Traducción del francés realizada por Ezequiel A. Jaroslavsky


Notas

[1] La grupalidad psíquica es la característica general de la materia psíquica de asociar, de desligar, de liberar, de repetir, de formar los conjuntos dotados de una ley de composición, de transformación. La grupalidad psíquica está bajo el efecto de los movimientos pulsionales de vida y de muerte, bajo los efectos de represión o de mecanismos de defensa más severos: clivaje, denegación, rechazo, etc. De otra manera, la grupalidad psíquica posee una consistencia como formación y como proceso del inconsciente.” (2005, p. 11-12)
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[2] Fórmula que él sostiene a fines de los años 60. “La clínica, así como la lectura de los textos de S. Freud, me ha fortalecido en el interés de transformar la fórmula en hipótesis de trabajo.” (1994, p. 185) “El primer esbozo freudiano de la representación del Inconsciente es aquel de un grupo psíquico clivado. (2005, p. 14) [3] Cf. El aparato psíquico grupal, (1976), comentarios agregados por R. Kaës en la 2da edición, 2000, “a proposiciones formuladas hace ya un poco más de unos treinta años”.
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[3] Cf. El aparato psíquico grupal, (1976), comentarios agregados por R. Kaës en la 2da edición, 2000, “a proposiciones formuladas hace ya un poco más de unos treinta años”.
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BIBLIOGRAFÍA

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