Los efectos de la transmisión psíquica transgeneracional sobre el vínculo de alianza

Christiane Joubert


 

Nosotros trabajamos como psicoanalistas de familia y de pareja y nuestra escucha es de tipo grupal.

Es a través de la familia que se transmiten las interdicciones fundamentales del asesinato y del incesto.

La terapia familiar psicoanalítica implica un trabajo sobre el vínculo familiar y consideramos a la familia como un conjunto de vínculos (Ch. Joubert 2005, en Le Divan Familial).

Nos vamos a dedicar específicamente al vínculo de alianza.

En referencia a S. Freud (1914), y sus dos modelos de relación de objeto (apuntalamiento y edípico); a A. Eiguer (1984) que distingue diversas formas de elección de objeto; también R. Losso (2000) que proporciona 18 razones (no exhaustivas) que pueden tener los individuos para formar una pareja; a M. Dupré Latour (2005) que analiza diferentes elecciones posibles del cónyuge; a A. Ruffiot (1984) que visualiza al amor “como una ilusión de dos cuerpos para una psique única” y la pareja como “una masa de dos”; y a J. P. Caillot et G. Decherf (1989) que proponen el concepto de aparato psíquico de pareja, para solo citar a algunos; nosotros proponemos una elección de objeto transgeneracional puesto en juego en el vínculo conyugal, de un modo inconsciente.

En efecto, partiendo de los “pactos denegativos”, que están en la base de todo vínculo, según R. Kaës (1987), estas representaciones inconscientes reprimidas,  denegadas, están también para nosotros en la base de todo vínculo de pareja e infiltradas por marcas transgeneracionales tales como las criptas fantasmas, secretos y trazas sin memoria como lo mencionó E. Granjon (2005). “Paquetes” encriptados portadores de secretos, estas marcas constituyen la transmisión transgeneracional, antes de las palabras, con proliferación de lo no dicho, de denegación y de clivajes; de otros “paquetes” ya abiertos, se hablan, se transforman, lo que constituye la transmisión transgeneracional con su función semantizante  y metaforizante. Nos apoyamos en aquello que escribió E. Granjon (1989) es decir, que en la familia todo se transmite, que hay una verdadera pulsión a transmitir, pero que las modalidades pueden ser diferentes; ella igualmente menciona una envoltura genealógica, continente, para la familia. El vínculo conyugal se construye y reposa sobre las fallas de la filiación de cada uno de los integrantes de la pareja. Lo que está, sin duda alguna obrando en el encuentro y del modo más inconsciente, son las resonancias de los aspectos transgeneracionales en el seno de los linajes de cada miembro de la pareja. La elección de la vida en común con tal o cual partenaire se efectúa sobre la colusión de los aspectos transgeneracionales de los dos linajes, de un modo inconsciente.

El pasaje de un vinculo de pareja al vinculo parental (con la llegada de un niño), la adolescencia de los niños, el envejecimiento de la pareja y de ciertos acontecimientos de la vida familiar (incidentes, accidentes psíquicos o somáticos) van a movilizar estos aspectos transgeneracionales, inconscientes, hasta abrir a veces la caja de Pandora, hecha de pactos denegativos, y provocar entonces una crisis de pareja pudiendo llevarla a la ruptura. La evolución de los ciclos de la vida familiar (de la posición de pareja a la posición parental luego a la posición de familia por alianza y finalmente abuelos) supone una espacio posible para la acogida de un tercero (por ejemplo un niño), entonces un reacondicionamiento de la vida de la pareja, un camino a recorrer de “dos que no hacen mas que uno” la apertura hacia el futuro, al otro, lo que implica una necesaria “defusión”.

Ahora bien cuando la transmisión psíquica transgeneracional inconsciente, entre las generaciones se vuelve prevalente, cuando hay demasiados “agujeros”  en el tejido mítico familiar, se impide la apertura necesaria para la aceptación de un tercero y la evolución de la vida familiar, lo que provoca funcionamientos intrafamiliares sobre el modo de collage (patchwork)-ruptura (cf. la posición narcisista paradojal, las posiciones perversas narcisisticas, J. P. Caillot, G. Decherf, 1989) y los grandes sufrimientos del grupo familiar (Ch. Joubert, 2005, in Crisis Familiares). Es entonces que lo transgeneracional está obrando en la crisis de la pareja, sobre el cual ella está fundada inconscientemente se desfonda, la desligazón está en primer plano y la temporalidad está fija (la pareja funciona entonces en un circulo vicioso, sin salida posible ni juntos ni separados).

El zócalo inconsciente de la pareja descansa sobre lo negativo de la transmisión. En consecuencia el trabajo de la terapia de pareja debe abrirse sobre un trabajo familiar y transgeneracional, a fin de que cada sujeto pueda reencontrar su individualidad articulada sobre el espacio común: ser de alguna forma sujeto de la pareja y la familia, sin hundirse en ellos, desprendiéndose de lo transgeneracional que induce la repetición y el funcionamiento prevalerte de las posiciones narcisistas.

 

Algunas viñetas clínicas ilustrarán nuestro propósito

La familia “Bolet” o el encuentro con el fondo de paradojalidad:

El señor y la Sra. Bolet vienen a consultar evocando una grave crisis, admitiendo de entrada que ellos no pueden estar juntos ni separados, lo que les resulta insoportable para ellos, Tienen aproximadamente cuarenta años. Ella está divorciada de un primer matrimonio del cual tiene hijos mayores, Él está también divorciado de su primera mujer y también tiene hijos mayores.

Ellos por su parte han tenido juntos en forma precoz una niña de cuatro años luego de conocerse. Además ellos relatan, bajo un trasfondo de apuntalamiento reciproco, que ellos salían cada uno de un divorcio difícil y que se han sentido sostenidos mutuamente.

Los primeros tiempos han sido idílicos, pero luego las cosas se fueron degradando mucho. Actualmente ellos no se soportan el uno al otro, pero no pueden encarar una separación porque eso les haría sufrir demasiado. La vida en la casa se ha vuelto imposible, los vínculos de cohabitación con los hijos adolescentes de cada uno son insoportables. (Viven todos bajo el mismo techo). No comprenden qué es lo que está pasando. Al evocar ella su primera pareja yo escucho que hubo varias tentativas de separación con una gran violencia hasta el divorcio final.

Por su lado, él recuerda un proceso de divorcio interminable que no quisiera volverlo a vivir nuevamente. La desvalorización recíproca es la forma que adquiere el vínculo que los mantiene actualmente juntos; de mi parte la entiendo como la posición narcisista paradojal descripta por J. P. Caillot y G. Decherf (1989). Yo me siento impotente en relación a esta pareja. La sesión de pareja se vuelve solamente en un ajuste de cuentas entre ellos.

Ella le reprocha no posicionarse frente a sus hijos adolescentes, y dirá incluso que ella lo considera como un niño en la familia (lo entiendo como el borramiento de las diferencias generacionales). Él responde que en efecto el se siente continuamente acosado, controlado, como si fuera un niño. Ella no se siente reconocida en sus actividades en la casa, tiene la impresión de ser una empleada doméstica. Poco a poco con la evocación de sus respectivas historias, se me ocurrirán representaciones paradojales, para cada uno de ellos de la imagen de pareja.

Ella describe la pareja de sus padres como muy unida, con un padre siempre ausente a causa de su trabajo y de una madre muy dependiente. Al evocar a su abuela materna que ella conoció, dirá que era una jefa de hogar y que su abuelo era inexistente.

Él dirá que sus padres vivían cada uno por su lado, muy ausentes de la casa, denigrándose frecuentemente el uno al otro, a pesar de esto, ellos estaban unidos y nunca se separaron. De sus abuelos paternos, dirá que ellos se sostenían mucho uno al otro, pero casi no se hablaban.

Nos parece a nosotros que la interiorización de la imagen de pareja del Sr. y la Sra. Boulet está impregnada de paradojalidad, siempre en acción en su vínculo actual.

Los afectos están congelados, puestos a distancia y la temporalidad está inmovilizada.

Yo me siento a menudo siderada y a veces los vivo a ellos como insoportables. Poco a poco mi posición de tercera les permite un intercambio menos agresivo y los afectos comienzan a circular. El Sr. Boulet hablará de su desvalimiento de niño frente a sus padres ausentes. Ella llorará al evocar a su padre ausente, frente a una madre deprimida y siempre desbordada. Detrás de la paradojalidad de los vínculos aparece el desvalimiento infantil, las vivencias de abandono, experimentadas y nombradas en sesión, gracias a nuestra empatía. Las historias transgeneracionales se tejen en el seno del vínculo de alianza con sus afectos y representaciones.

La pareja Ray o el encuentro alrededor de la pérdida de la seguridad de base:

La joven pareja que denominaré Ray (evocada en trabajos anteriores Ch. Joubert 2006) viene a consultar con su bebé, la pequeña Cindy. La queja de ambos se plantea de entrada alrededor de su dificultad de estar juntos, incrementada después del nacimiento de la niña. Me explican que ellos se han separado varias veces, sin embargo están apegados el uno al otro. Él dice que actualmente se siente descalificado por su mujer y que no puede encontrar su lugar de padre con el niño, que por otra parte los dos han deseado tenerlo.

Ella se queja de que él no comprende sus inquietudes y que incluso a veces se burla de ella con maldad.

Yo observo como se presenta de entrada la posición narcisística paradojal y las descalificaciones recíprocas.

El Sr. Ray solo tiene empleos temporarios, en cambio ella trabaja a tiempo completo y asegura la estabilidad básica de la pareja, lo que pone a su marido en grandes dificultades en cuanto a la reafirmación de sí mismo.

El Sr. Ray es de origen mexicano y ha arribado a Francia para estudiar, quedando su familia en su país. La Sra. Ray es originaria de Bretaña y ha perdido a su padre hace algunos años, el duelo no parece haberse realizado, ella llora al recordar esa desaparición. Ellos se han conocido en la Universidad y ambos dicen que fue un flechazo el motivo de su encuentro, pero rápidamente la vida en común se les volvió difícil. Ellos no se comprenden, no se entienden y tienen muchas dificultades para compartir lo cotidiano (el sí mismo conyugal no se ha constituido), Ray vive de un modo algo bohemio, “según sopla el viento”, dirá su mujer, y ella por el contrario necesita seguridad; muy rápidamente aparece en la historia de ella, que su madre garantizaba la seguridad de la casa, su padre continuamente estaba de viaje y poco presente. Ella dirá también que en su familia no se podía contar con los hombres. Sus abuelos paternos están separados, habiendo el abuelo dejado a la familia por otra mujer, del lado de sus abuelos maternos, su abuelo falleció joven en un accidente. Ella tiene las lágrimas en los ojos al evocar la larga enfermedad de su padre, ocurrida hace dos años. Las vivencias de abandono y de duelos no elaborados invaden la escena.

En cuanto al Sr. Ray, describe una familia centrada en el dinero y que son los hombres los que ganan el dinero (comerciantes desde hace varias generaciones), los hombres están poco presentes en la vida familiar, porque trabajan mucho, con el propósito de adquirir bienes materiales; él se ubica en ruptura con este modelo. Sus padres están actualmente separados, (pues su madre no soportaba más esta vida); parece muy ligado todavía a su madre, él desea que ella venga a vivir a Francia, lo que provoca un intenso sentimiento de celos a su mujer. (Uno entiende ahí la rivalidad edípica y la indiferenciación de las generaciones); ella le reprocha además a su marido su abandono en cuanto a lo material, a lo que el Sr. Ray responde que está acostumbrado a vivir de changas sin que fuese un problema y que no comprende las angustias de ella en cuanto a la seguridad pues ella siempre exagera.

La Sra. Ray insiste sobre el hecho de que el nacimiento de Cindy implica la necesidad de seguridad. Lo cual está en sintonía con los aspectos inseguros en el seno de las generaciones precedentes. Él se queja de sus incesantes reproches y de no encontrar su lugar cerca de su hija a la cual debería cuidar maternalmente.

Por mi parte me llamó la atención que al final de una sesión, en el momento de vestirla a Cindy, Ray se precipita para colocarle el anorak, y ella se apura en tomar dicho lugar, lo que provoca el llanto de la niña, que por otra parte, había estado tranquila durante toda la sesión. Me viene entonces a la mente que ellos quieren cada uno ser una buena madre para su hija, compitiendo por esto. Contratransferencialmente me siento en la posición de una madre que debe garantizar la seguridad, la confiabilidad, la continuidad, la permanencia del encuadre analítico…

Nosotros vemos aquí en este breve extracto clínico, como el nacimiento de Cindy, viene a despertar en esta joven pareja, las angustias alrededor de la inseguridad que tienen de base y las vivencias de abandono que los impregnan desde hace varias generaciones: Ella se abroquela en la seguridad y Él la niega en reacción a su modelo familiar. Estos aspectos indudablemente están en la base de los pactos denegativos de la pareja, pactos que entran en conmoción por el nacimiento de Cindy. 

Nosotros entendemos aquí también aquello, que G. Decherf y F. Darchis (2000, 2003) denominan “la parentalidad confusa”, las angustias parentales están proyectadas en Cindy. Lo infantil de los padres y la niña real están entonces confundidos. Estamos en un funcionamiento en collage, ninguna separación es posible. Al mismo tiempo que trabajamos los aspectos edípicos y los vínculos primarios, la abertura sobre los aspectos transgeneracionales constituye también una via de elaboración y de desprendimiento, sin olvidar las diferencias culturales importantes que presenta esta familia.

 

Conclusión

La perspectiva psicoanalítica (grupal de la pareja) permite este trabajo sobre la resonancia en el vinculo de los aspectos transgeneracionales (son la caja de Pandora continente de las vivencias de derrumbe, las angustias de abandono, los funcionamientos paradojales y las defensas perversas y narcisisticas) en el seno de los linajes generacionales de cada miembro de la pareja.

Esto nos lleva a pensar en una perspectiva psicopatológica y ulteriormente a desarrollar que lo transgeneracional, es el fondo para cada uno de nosotros, que produciría el núcleo melancólico (pensamos en el núcleo frío de C. Janin, 1999), en relación con lo irrepresentable, lo no elaborado, las angustias de derrumbe; sobre el cual en la adolescencia con el retorno de lo pulsional daría el núcleo histérico (el núcleo cálido. C. Janin, 1999), en relación con el funcionamiento edípico.

En efecto según este autor el núcleo frío es el primer tiempo del traumatismo precoz que corresponde al no respeto de las necesidades del niño y al déficit de la función continente (encuadrante) de la madre. Lo podemos relacionar con las experiencias del traumatismo precoz y la falta básica de la cual nos habla M. Balint (1967), a propósito de la desligazón y falta de ajuste en la relación primaria.

La relación primaria está ella misma arraigada en el fondo transgeneracional de sus padres. Ese es el primer tiempo del traumatismo que preocupa a los terapeutas familiares. Haré todavía referencia a M. Balint que dice que es en ese momento traumático al cual el paciente puede regresar en la transferencia y retomar otra evolución. Por supuesto nos dice también que sólo se puede cicatrizar esta herida, y el setting analítico consiste entonces en llevar a acompañar con las palabras al paciente, a respetar su narcisismo, a estar presente discretamente, permitiéndole reencontrar la confianza en el otro. Este setting constituye uno de las funciones apuntalantes del encuadre analítico en Terapia Familiar Psicoanalítica.

El núcleo caliente: segundo tiempo del traumatismo, corresponde a la sexualización del primer tiempo traumático.

El tercer tiempo, luego de la pubertad, el trauma paradojal está constituido de estos dos núcleos. C. Janin propone entonces una teoría del traumatismo en tres tiempos.

Cuando es muy intensa la influencia de los aspectos transgeneracionales, hay un agujero demasiado grande, el núcleo melancólico invade el yo, lo cliva y en la adolescencia el núcleo calido y el núcleo frío se vuelven paradojales: (bajo un barniz edípico se encuentran las angustias de abandono, de derrumbe y una patología narcisista); el adolescente está preso de problemas graves de personalidad (tendencias suicidas, adicciones, anorexia, bulimia, falso self, persecución, histeria descompensada etc.…). La compulsión a la repetición ocupa la escena familiar, hay un collage en los funcionamientos familiares anteriores, sin separación posible ni transformación y por eso una prevalencia de vínculos narcisistas.

La terapia permite la continencia, el reconocimiento de los sufrimientos primarios en un primer tiempo; sus resonancias en el vínculo de pareja luego de la “libidinización” del núcleo melancólico en un segundo tiempo permiten la integración, por intermedio de la dinámica transfero-contratransferencial (e intertransferencial).

Desde los funcionamientos en clivaje, nos encaminamos hacia un funcionamiento del tipo más neurótico, hacia una integración progresiva.

El psicoanálisis de pareja permite el trabajo de flexibilización de los funcionamientos psíquicos a través de las generaciones, con las diferencias posibles que favorecen los procesos de individuación y facilitan el acceso a la interfantasmatización y a la transformación. En el seno del neo-grupo, pareja y terapeuta(s), via la dinámica transfero contratransferencial / e intertransferencial), una nueva historia mítica se reconstruye, equilibrando en parte los agujeros de las generaciones y renunciando a veces a saber, aceptando los puntos ciegos, una verdadera mitopoiesis se trama y se desarrolla. De esta forma la pareja al apropiarse de su historia estará en mejores condiciones para decidir acerca de su evolución y al mismo tiempo respetando sus individualidades.



Los efectos de la transmisión psíquica transgeneracional sobre el vínculo de alianza
El artículo ha sido publicado bajo el titulo ;“El rol de lo transgeneracional en el vínculo de pareja” en Le Diván familial, 2007, 18, in Press, 679-79. Paris. Francia.

Christiane Joubert
Psychologue clinicienne, Docteur en Psychopatologie Clinique, Maitre de conferences – Univeristé Lyon II ; Secretaire de la Societé francaise de Therapie Familiale Psychanalitique.


Traducción del francés al castellano realizada por Ezequiel A. Jaroslavsky

 


Resumen

Haciendo referencia a Freud y a sus modelos de relación objetal, y a otros psicoanalistas contemporáneos, hemos mostrado a través de algunas secuencias de psicoanálisis de pareja y de familia un modo transgeneracional de elección del objeto, que es, sin dudar, el más inconsciente y que está obrando en fondo del vínculo conyugal.

Los « pactos denegativos » que está, según R. Kaës (1987), en la base de cada vinculo, representaciones inconscientes, reprimidas, denegadas, infiltradas de marcas transgeneracionales, como criptas, fantasmas, secretos, trazos sin memoria, como lo dice E. Granjon (2005), participan en la construcción del vinculo de alianza y están obrando en él.

Los aspectos transgeneracionales en los linajes de cada partenaire entran en resonancia en el encuentro, de un modo inconsciente.

El vínculo conyugal se construye y se base en las faltas en la filiación de cada partenaire. El transgeneracional está entonces obrando en la crisis de la pareja que se « derrumba » en lo qué fue fundada inconscientemente.

 


Palabras claves

Elección del objeto - pactos denegativos – paradojalidad - seguridad básica –   transgeneracional - vínculos libidinales - vínculos narcisísticos.

 


Résumé

En référence à S. Freud (1914), et à ses deux modèles de relation d’objet, et à d’autres psychanalystes contemporains, nous avons montré à travers  quelques séquences de psychanalyse de couple  et de  famille,  un mode de choix d’objet transgénérationnel, sans doute le plus inconscient, à l’œuvre dans le lien conjugal, en toile de fond.

Les « pactes dénégatifs », à la base de tout lien, selon R. Kaës (1987), représentations inconscientes, refoulées, déniées, infiltrées de traces transgénérationnelles, telles les cryptes, fantômes, secrets, traces sans mémoire, comme le dit E. Granjon (2005), participent à la constitution du lien d’alliance et sont à l’œuvre en son sein.

Les aspects transgénérationnels au sein des lignées de chaque partenaire entrent en résonance dans la rencontre, sur un mode inconscient.

Le lien conjugal se construit et repose sur les failles de la filiation de chacun des partenaires.

Le transgénérationnel est donc à l’œuvre dans la crise du couple qui se « défonde » ce sur quoi il s’était fondé inconsciemment.

 


Mots clefs 

Choix d’objets - liens libidinaux.- liens narcissiques - pactes dénégatifs -  paradoxalité, sécurité de base - transgénérationnel.

 


Abstract

Referring to Freud (1914) and to his two models of objetal relationship, and to other present time psychoanalysts, we have shown, through some sequences of couple and family psychoanalysis, a transgenerationnal modality of object choice, probably the most unconscious one that works as a background in the conjugal tie.

The “denial  pacts”, which are, according to R. Kaës, founding every tie, are  unconscious, repressed, denied representations, infiltrated by transgenerationnal traces, like crypts, phantoms, secrets, unmemorised traces as says E. Granjon, and contribute to the constitution of the tie of alliance and work in it.

Transgenerationnal items, in the families of origin of each partner, get unconsciously into resonance in the encounter.

The conjugal ties build up and relie on the splits existing in each partner’s origins. Transgenerationnal is therefore at work in the crisis of the couple, which breaks up on what it was unconsciously founded.

 


Key words

Basic safeness - denial pacts - libidinal ties - narcissic ties - object choices –paradoxality - transgénérationnel

 


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