Mi objetivo es delimitar las especificidades y las dificultades de las parejas que han elegido vivir con un cónyugue de otra “cultura” que la de su familia de origen, sin olvidar a los hijos nacidos de estas uniones.

Entiendo que la noción de alteridad incluye lo que pertenece a una cultura diferente de aquella correspondiente a la propia familia de origen y que se caracteriza por dos pertenencias : la del lugar (región, país, continente) y aquella de la lengua (dialecto, otro régimen linguístico, otra cultura).

 

1) La cuestión de lo « Transcultural »

Este término designa « lo que concierne a las relaciones entre varias culturas», y particularmente lo que relaciona y concierne a varias culturas diferentes.

Prefiero el término transcultural a aquel de intercultural ya que introduce una noción antropológica y universal de lo que tienen en común varias culturas diferentes, de forma más estable que lo que resulta de una simple constatación.

En lo transcultural hay justamente una noción de acumulación de culturas diferentes que se juxtaponen por el conocimiento de varias lenguas y que constituye la riqueza de toda mezcla, y al mismo tiempo coexiste en la noción de asimilación el sentido de una tentativa de integración de diferentes culturas, lo que puede constituir una dificultad en la construcción de la identidad individual o colectiva.

A nivel psicoanalítico

El término « Transcultural » no existe más que en los diccionarios linguísticos. No es un término utilizado habitualmente en psicoanálisis.

¿Pero no es una de las variables en juego del psicoanálisis poner en evidencia lo “universal” que atraviesan las culturas? Freud pensaba que la ciencia podía trascender las culturas, pero la cuestión de la ciencia y el psicoanálisis, y el debate entre etnopsiquiatría y etnopsicoanálisis no son el tema que me propongo tratar aquí.

A nivel de la pareja

La elección de un partenaire perteneciente a una cultura distinta de la propia puede ser interpretada como una transgresión a su propia cultura y a sus ideales familiares, por el hecho de que un extranjero va a transmitir valores diferentes a los propios a uno de los suyos.

Esto parece menos amenazante a los padres de una nueva pareja cuando ya ha habido matrimonios con personas de regiones vecinas y “domesticadas” en las generaciones precedentes. Una especie de adopción cultural que hace posible la apropiación de esta cultura.

Este es el caso en nuestros países europeos y particularmente en Bélgica entre los flamencos y francófonos donde los matrimonios desde hace siglos tejen los vínculos entre las dos culturas dominantes: flamencos y franceses. Bélgica en sus censos de población evidencia parejas mixtas las que son generalmente bilingues. Con frecuencia una lengua domina a la otra a nivel de la facilidad de manejo sin que ello signifique una verdadera identificación a la cultura ni al nivel cultural. Una lengua dominante es más investida a nivel cultural y más habitada a nivel de la transmisión de valores y mitos.

Muchos matrimonios transculturales se forman actualmente entre europeos pero también entre los autóctonos (belgas) y los musulmanes de Africa del Norte (Marroquíes, Algerianos, Tunesinos…), de Africa Central (Benin, Congo,…) o de los paises del Este (Polonia, Rumania, Rusia,…).

A nivel de las familias

La elección de la lengua en una familia resulta más complejo que en una pareja, hay menor posibilidad de elección para un hijo que para una pareja que se ha elegido. Los hijos viven en una cultura entremezclada, mestizada. Igualmente ellos hablan varias lenguas, pero hay al menos una en la cual ellos piensan y sueñan, generalmente aquella que se llama la lengua materna.

Cuando hay conflicto entre las familias de origen, los hijos invisten la lengua del padre del cual se sienten más próximos que es la lengua de los padres de éste.

Cuando ellos deben investir otra lengua en la escuela, el aprendizaje es frecuentemente difícil hasta el punto que los padres deciden – él también- no hablar más que en la lengua que ellos eligieron para él. Esto supone un riesgo en la asimilación de la lengua intra-familiar reemplazada por la lengua escolar, con todas las resistencias que ello conlleva. El niño se encuentra con frecuencia bloqueado en un conflicto de lealtad entre sus padres y la escuela.

 

2) La Cultura Familiar

Independientemente de las cuestiones sociales y regionales, se puede decir que cada familia tiene su propia cultura.

Marcel Mauss, en su obra sobre las técnicas corporales [1] habla de mitos que sirven como referentes de conductas colectivas y que se transmiten inconscientemente en los gestos y comportamientos.

Ideología en la transmisión y la anti-transmisión

Algunos cónyugues son considerados como una « amenaza » para la transmisión de la cultura familiar y van a ser objeto de una estrategia defensiva que impondrá una « ideología familiar ».

Jeanne Defontaine (2007), en su libro sobre la impronta familiar [2], habla de la ideología familiar, de la herencia genética pero también de los valores intelectuales, morales y estéticos compartidos en familia. Esta ideología se transmite en el discurso, los comportamientos y las « acciones » independientemente de todo contenido psíquico.

René Kaës (1980), habla del mito familiar [3] como fuente de significación que inscribe a la familia en una filiación, una historia y que se transmite en la memoria familiar.

Lo que explica la anti-transmisión es la discontinuidad entre el orden familiar y el orden social que conduce a una verdadera crisis de transmisión con pérdida de referentes. Estos conflictos de transmisión se plantean entre las parejas (lugar de la intimidad y de la elección) y las familias (lugar de lo social y de la transmisión de las normas).

En su capítulo sobre la ideología familiar (de la misma obra 2007), Jeanne Defontaine describe la indiferenciación como punto en común en las familias que funcionan alrededor de tres grandes tendencias que impiden la transmisión, la simbolización y la elaboración del pensamiento:

1) La ideología igualitaria o la familia anti-generacional que se organiza alrededor de una denegación de los orígenes como consecuencia de un mito –« prohibido prohibir » – surgido en 1968 y que niega la diferencia generacional y pone en cuestión el mito del Padre-creador o del esposo fecundador.

2) La ideología paternalista cuando el ídolo es idealizado casi fetichizado en su hazaña, una suerte de arquetipo al nivel ancestral « mi padre ese héroe » o « mi padre decía »… aferrándose al mito del padre arcaico ya presente en el modelo bíblico de un dios padre.

3) La ideología « maternalista » o seductora donde el ídolo lleva las marcas de la abnegación y del reconocimiento como una especie de sacrificio (la madre « coraje » de la cual es difícil separarse) o donde la dependencia entre hijos y padres es cultivada como un valor. Esto puede ser también el mito de « hacer un niño totalmente sola », una especie de autoengendramiento y de negación de la escena primaria.

Cuando a estas tres formas se agregan las manipulaciones y las pulsiones actuadas entre los miembros y para con el exterior, se puede hablar de una “ideología perversa » que refuerza la anti – transmisión y donde el punto en común es un modo relacional basado en la mentira. (p. 34-40 op. cit.).

Ejemplo clínico: Dos familias del Rifs

Las dos familias de las cuales voy a hablarles provienen del Rif (Norte de Marruecos). La familia del marido proviene de Nador donde las mujeres son tratadas bien con la condición de que ellas sean sumisas. En esta región rica por su comercio con España, se cuenta que una mujer puede volverse bruja y podría hasta matar a su marido. En esta región, la religión es utilizada como medio de lucha frente a la brujería.

La familia de la Sra es de otra parte del Rif, una familia procedente de piratas rifanos que lucharon contra los españoles y que poseen una tradición de independencia. Los padres de la Sra parten regularrmente de vacaciones pero no acumulan riquezas contrariamente a la familia del marido que poseen una casa.

En la pareja de estas dos familias, se ha acordado decir “Que provienen de dos Rifs diferentes”. En la familia del marido, reina una “ideología paternalista” donde el padre decide el matrimonio acerca de sus hijos. El marido había conocido una primera mujer y esto fue ocultado a la familia de la Sra (Madame).

Aquellos estaban imbuidos de una « ideología matriarcal » donde las mujeres deciden acerca de su futuro, profesión, matrimonio, arriesgando bloquear la transmisión de valores tradicionales a propósito de una seducción negadora de los orígenes patriarcales mediante la glorificación del trabajo y el coraje de las madres. Después del nacimiento del segundo hijo, y de la exigencia de Madame de dejar la casa de sus suegros, la violencia devino psíquica con amenazas de muerte entre ambos grupos. La violencia verbal aumentaba entre las dos familias y falló la intervención de la policía y de los mediadores sociales.

Estos mediadores habían logrado convencer a la pareja acerca de venir a consultar al servisio de Salud Mental, primero por los hijos para evitar « los daños colaterales » (como decía el marido a propósito de sus hijos y de la guerra entre las familias).

Seguidamente pudimos, mi coterapeuta y yo, convencerles para que vengan los dos a trabajar las cuestiones conyugales, y mientras tanto revisar la ruptura entre ellos acerca de cuando el marido había decidido regresar a vivir con sus padres.

Nosotros reunimos los elementos siguientes:

– Durante el tiempo de la separación el marido obligaba a su mujer a venir a traerles sus niños a su familia, haciendo posible la palabra de los niños, y en la primera sesión, el mayor nos contó su sueño “Soñé que papá y mamá eran un príncipe y una princesa y que el príncipe había retirado a la princesa de su familia”.

– La vivencia de traición de la mujer con relación al secreto del pasado de su marido y las conexiones con esto, que no podían decirse antes del matrimonio pero que pudo seguramente explicar la rapidez de decisión del suegro con relación al matrimonio de su hijo, el que le daría por fin nietos.

– La humillación del marido que encontraba que su mujer se comportaba como un hombre cuando ella le había exigido dejar la casa familiar para construir su propio hogar, y que él había debido aceptar por encima del consejo de su padre. Éste había tratado a su nuera de bruja como en el mito patriarcal.

– El miedo de esta mujer de volverse loca debido a encerrarse en su cólera, en su decepción, y la venganza que ella misma se imponía por lealtad para con su propia familia. Ella llevaba consigo un deseo culpable por haber exigido a su marido que fuera solo para ella, afrontando así las pasiones de odio y asesinato, vista como si fuera una bruja que podía generar el riesgo de matar a su marido y de causar la desdicha de la familia paterna. –

– La vuelta del marido con su mujer después de dos meses, había nuevamente suscitado la violencia entre ellos, y con las familias. Sin embargo, las sesiones constituían su “hilo rojo” (expresión del marido que tenía una gran capacidad de insight).

El análisis de las transferencias: (inter-transferencias y transferencias sobre el encuadre)

La desconfianza paranoide de este hombre era vivenciada por su mujer como una provocación repetida y amenazante, y de este modo ella perdía todo sentimiento de seguridad en relación a lo que sentía como mentiras y manipulaciones por parte del marido.

Ella había intentado estrangular a su marido en un momento de locura exacerbada por la actitud de víctima de éste, atacandolo así en su identidad de hombre y realizando inconscientemente la maldición de la bruja.

Propusimos sesiones una vez por semana pensando en este encuadre como suficientemente seguro.

La transferencia sobre el encuadre sufrió una verdadera tranformación:

Después de la luna de miel del principio de la terapia y el freno de las violencias conyugales, la pareja desapareció repentinamente, no concurriendo a las sesiones. Cuando ellos vuelven de nuevo, pudimos comprender esta desaparición como un ataque al ecuadre basado en una subyacente angustia catastrófica. Estos ataques se volvían frecuentes: Ellos se provocaban mutuamente con las anulaciones de sesiones en el último minuto, una vez uno, otra vez el otro, para perder finalmente el hilo por una ruptura prematura y peligrosa para su pareja. Ellos nos contaron que la violencia después de esta ruptura había sido peor que antes.

Es él quien toma finalmente la decisión de retomar las sesiones ante las amenazas de suicidio de su mujer.

La puesta inconsciente en situación de fracaso del trabajo terapeútico se analizó como una lucha de supervivencia de la pareja ante sus familias devoradoras representadas inconscientemente por los dos terapeutas. El trabajo se continuó a raíz de nuestra negativa a encerrar uno u otro en un diagnóstico psiquiátrico. Teníamos la impresión de tener en atención una joven e inmadura pareja que trataba de diferenciarse penosamente de sus dos familias.

La muerte del abuelo paterno reintrodujo la ternura en esta pareja permitiendo la calma y la solicitud de finalizar la terapia. Les deseamos esperar un paliativo, como una forma de equilibrio entre ellos, sus dos familias y con sus dos hijos.

En esta pareja marroquí, el hecho de que esta mujer no llevara el velo indicaba su independencia con relación a la familia de su marido y esto sucedía con la complicidad del marido.

Remarcamos por lo tanto una pérdida de señales para esta mujer que deseaba comportarse al estilo occidental resistiendo al mismo tiempo la pertenencia a la familia de su marido.

Los conflictos conyugales hacían aparecer el carácter paradojal inconsciente vivido en esta pareja. Vivir con este hombre parecía destruirla pero la separación la vivía como catastrófica y esto suscitó la vuelta a la pareja para salvar a las familias.

 

3) La supervivencia de la pareja

Generalmente estas parejas llamadas “transculturales” eligen una lengua aquélla que les permite hablarse en la intimidad, la lengua del amor.

La pasión amorosa permite la identificación con la cultura del otro, por la adopción de comportamientos o de la lengua y la cultura del otro tal como una mujer occidental que lleva el velo por estar cadasa con un musulmán.

La ilusión amorosa y la decepción

La decepción viene en el momento en que la diferencia con el otro resulta insoportable. Las raíces familiares del conjunto comienzan a suscitar el temor a aquello que es incomprensible o inaceptable para vivirlo al sufrirlo como proveniente del conjunto de su familia. Este temor en relación con la decepción está alimentado por el miedo a no ser aceptado, a ser rechazado, o demasiado solicitado por el otro en relación a la dominación/ sumisión.

Algunas angustias de destrucción y despersonalización pueden aparecer entonces.

Dificultades con los objetos internos (OITG) en una pareja mixta

El Objeto incorporado Trans-Generacional (OITG) ha sido descripto por Bruno Le Clef (Bruselas) en su investigación sobre los fenómenos violentos en relación con la introyección y la incorporación, que sería en suma una suerte de mâchage cannibalique. [4]

Éste se presenta al plural en una pareja o en una familia, se trata de objetos internos que obran recíprocamente en red, los unos proyectando su sombra sobre los otros de manera inconsciente.

Algunas parejas se sienten amenazadas en sus elecciones de objetos de amor que son contradictorios a su familia de origen y aquella plantea problemas con su partenaire (elección de objeto diferenciado o fusional, complementario o narcisista).

La elección del partenaire puede suscitar conflictos entre los objetos internos de los miembros de una pareja por causa de la tramsnisión de dos familias de origen como fantasmas que amenazan las generaciones. Se puede hablar desde entonces de objetos trans- generacionales familiares que amenazan a la pareja. Estos OTGF son internos pero no totalmente inconscientes, ellos pueden advenir a la consciencia o quedar preconscientes hasta el momento de elegir partenaire. La transmisión familiar queda frecuentemente inconsciente. Es por esto que nosotros preferimos nominar a estos objetos internos pues ellos son el objeto de los conflictos internos entre el yo, el ideal del yo y el superyo [5] para cada uno de los partenaires. Ellos son familiares en el sentido en que en muchas familias les concierne debido a que influencian en la pareja.

A esto se agrega la cuestión de la mixtura cultural (aquella de género será parte de otro debate) como si en una pareja las dificultades de orden sexual o de diferenciación psíquica pasaran a resultar una trampa debido a la cultura del otro.

Es más fácil hablar de las dificultades culturales más que de las sexuales en psicoterapia, más fácil también es reconocer las diferencias culturales que de aceptar los propios objetos internos que son incorporados o introyectados [6].

La violencia reside frecuentemente en la denegación de sus propias dificultades para poner el acento sobre los problemas del otro. Esto forma parte de la metapsicología freudiana donde la represión es un mecanismo de supervivencia psíquica. Conocemos bien estos mensajes defensivos en nuestro trabajo con las parejas donde reencontramos las « oscilaciones narcisistas paradojales » donde el vivir juntos nos destruye y el separarnos es mortal[7].

La violencia se expresa también en las rupturas no habladas que resultan como traumatismos difíciles de curar donde romper permite evitar la explicación. ¿Cómo hablar de aquello que no puede ser ni enunciado para el sujeto? La ruptura con el otro permite escaparse de sí mismo, en cualquier caso permite rechazar sus propias partes insoportables e imposibles de simbolizar.

Ejemplo clínico: pareja canadiense/francesa en Bélgica

Esta pareja vivía en Bélgica desde una decena de años. Tenían dos hijos de 10 años y 5 años y presentaban su divorcio como ineludible. Él es francés originario de la región de los Alpes y ella es canadiense de Quebec. Ella viajó mucho a Francia con y sin sus padres desde la adolescencia. Ella proviene de una familia que tenía una deuda debida a la ruina económica de su abuelo paterno. El padre, médico, ejerció dos oficios al mismo tiempo para llegar a levantar la deuda familiar. Tenía una sociedad de empresas internacionales que lo obligaba a viajar mucho hasta A los Emiratos Árabes. La madre de la Sra. es una mujer cultivada y feminista, destaca su hija.

Se puede formular la hipótesis después de algunas entrevistas, que los objetos transgeneracionales familiares (OTGF) circulantes en la familia materna se basaron en la independencia, el éxito financiero y la seguridad que caracterizaron sus ideales.

Los padres del marido viven en una pequeña ciudad de los Alpes donde el padre es director de banco mientras que su propio padre era empleado agrícola. La madre del marido trabajó mucho en tiendas y también acumularon riquezas aunque al parecer menos que la familia de la Sra., nos precisa ella.

Los OTGF que circulan en la familia paterna conciernen y determinan el deseo de reconocimiento social y éxito financiero.

Uno de los síntomas de la pareja fue la dificultad de hacer un presupuesto juntos, gastaban mucho dinero para los tratamientos de los niños: logopedia, escuelas especializadas, rehabilitaciones, controles neurológicos y psicológicos… ellos habían recibido una importante suma de dinero de la familia materna para comprar una casa que muy rápidamente se había revendido para un apartamento en Bruselas más próximo al lugar de trabajo.

En la familia de él se critica mucho, “si se interesan por todo lo del otro sobre todo cuando se ama” nos dice él. Su madre es invasora y el hijo a menudo ha estado en dificultad debido a ella pero sin un conflicto abierto. En esta familia se prefiere evitar los conflictos y adoptar una actitud prudente o incluso distante. Se ve perfilarse aquí la paradoja narcisista: lo que es diferente de sí, se rechaza.

En la familia de ella no se critica, pero no se teme entrar en conflicto para controlar al otro. Es una manera de controlar y seguir estando cerca incluso a la distancia. El conflicto en esta familia permite conservar los vínculos.

La pareja compartía un mismo deseo de terminar con su vínculo de pareja alejándose e intentando romper los vínculos de compromiso. Sus intereses, así como sus conflictos internos los dividían por lo tanto a cada uno debido a los retos y ambiciones que se fijaban.

Ella deseaba transmitir a sus niños su cultura, la cultura canadiense, su manera de hablar el francés; realizando así una clase de ideología maternalista de su familia donde la mujer es igual al hombre en su éxito profesional.

Él había conseguido transmitir a sus hijos el amor por su tierra natal gracias a los viajes regulares con ellos hacia su región montañosa y turística. Se había fijado como objetivo emigrar para garantizar el futuro de sus niños realizando así inconscientemente la ideología paterna de su familia donde era necesario ser un héroe y trazar su vida.

Ante la ausencia de una prohibición protectora por parte de sus familias, esta pareja se deshacía de sus proyectos y se angustiaba por las invasiones y seducciones familiares. Una falla narcisista vivida por cada uno explicaba los problemas de apego y dependencia a la imago materna que no llegaba a superarse en un proyecto común (para comprar su propia casa, había sido necesario que la familia materna se encargara).

La deuda familiar era así inconscientemente prorrogada en un fantasma común de tipo “amor de niños” como objetos de amor compartido. Amar a sus niños más que todo, incluso al riesgo de la pérdida de la pareja. A raiz del modo hiperquinético de sus niños, la pareja se dispersaba en la acción, en primer lugar en un proyecto de ruptura, después una nueva partida al extranjero evitando así el trabajo de duelo que los habría conducido a una separación vivida como imposible a causa de los objetos transgeneracionales familiares (OTGF) comunes que circulaban en la pareja.

Al nivel de la transferencia

El trabajo terapéutico ha permitido transferir el conflicto no tanto sobre las diferencias o sobre las culturas sino sobre los fantasmas comunes de transmisión a los hijos.

Al cabo de dos meses, la pareja no deseaba ya separarse, se encontraban cada uno ante una imago maternal terrorífica (personificada por las dos terapeutas) de la que era necesario protegerse uniendo sus fuerzas.

Si Bélgica los habían atraído tanto anteriormente, habían llegado a un punto de ruptura, el que expresaban en nuestras sesiones. La Sra. sobre todo se disculpaba por vivir un rechazo tan violento frente a los belgas a quienes encontraba poco acogedores y muy poco simpáticos.

El marco terapéutico sin duda no había sido suficientemente protector hasta el punto que un ataque inconsciente a éste consistía en expresar una decepción en cuanto al ritmo y a la duración de las sesiones (no bastante largas, ni bastante próximas….)

Esta pareja oscilaba entre dos polos narcisistas, uno consistente en aglutinarse para sobrevivir juntos (separarse es mortal) y el otro polo consistía en desligarse de todo compromiso marital para refugiarse en una guerra permanente (vivir juntos destruye).

Esta oscilación narcisista paradojal les servía de defensa contra las angustias catastróficas irremontables.

Una especie de oscilación paradojal es transferida, en el trabajo terapéutico, sobre la pareja de terapeutas.

Era necesario probar el vínculo de compromiso a través de los ataques repetidos al encuadre como la anulación de una sesión por la pareja precisamente después de un desplazamiento de sesión por los terapeutas, seguramente vivido por ellos como una especie de abandono parental. Esta dinámica transfero-contra-transferencial se expresaba a través de gestos y miradas como si cada uno debiera tener a su propio terapeuta para salirse: lo que buscaron por otra parte afuera de nuestras sesiones y al mismo tiempo muy rápidamente abandonaron. Poco tiempo después de este episodio, y como si el compromiso en pro de estos dispositivos representaba para ellos un peligro, le siguió un deseo de irse, de encontrar en otra parte una nueva tierra que los acogiera.

Teníamos el sentimiento que cambiar de país no solucionaría el problema de distancia ni de inseguridad. En esta pareja la proximidad parecía imposible, en cualquier caso explosiva, y la distancia insoportable. Es lo que se vivía, nos parecía, en la dinámica de las transferencias tanto entre ellos como entre ellos y nosotros.

Esto se expresaba por una perpetua puesta en fractura o incluso en la muerte de lo del otro. El síntoma de la pareja se había transmitido a sus niños por un actuar hiperquinético y por un vacío de palabra o palabra vacía como en los problemas del lenguaje. ¿Su fantasma común actuaba el encontrar la tierra “a dónde ir para estar bien y poder por fin hablarse?”.

Su solución había consistido en interrumpir la terapia para preparar su migración hacia otro país.

Gracias a nuestra asociación internacional (AIPCF) pudimos informarles a nombres y direcciones precisas para la continuación del análisis familiar y conyugal.

 

4°) Dominación y poder en la elección de la lengua

La pareja elige generalmente una lengua, aquella de la tierra que los acoge o bien aquella de la transmisión dominante en función de los OTGF. Cuando hay hijos, cada uno necesita hablar en su lengua con ellos en el recocijo de transmitir su cultura dominante o no.

Herencia familiar cultural

Esta transmisión forma parte de la herencia familiar cultural ya que es en esta lengua que pasan las identificaciones y las transmisiones.

La herencia cultural puede comprometerse si hay demasiados conflictos entre las culturas familiares y las relaciones de dominancia entre ellas. Los niños no llegan a investir ni a integrar una cultura, ni a habilitar una lengua.

Algunas elecciones de lengua se hacen por oposición a los valores de la familia de origen o en alianza con algunas de ellas: como una nuera que no es aceptada por la familia de su marido, cuya lengua y cultura corren el riesgo de descalificación en favor de la cultura del otro. Esto tiene consecuencias para el niño sobre el aprendizaje de la lengua dominante.

¿Qué es lo violento en esta transmisión?

¿Deber hablar la lengua de él o la que no se acepta o con quién el conflicto se establece? ¿O también, sentirse descalificado en su propia lengua? ¿El hecho de no hablar durante varios meses a su cónyuge y entorno, no es igualmente violento? En las parejas transculturales el diálogo modifica al malentendido de manera trágica.

Algunos conflictos en un par transcultural provocan verdaderas crisis con pasajes al acto (heridas, violaciones intras conyugales, tentativas de asesinato) que pueden explicarse por denegaciones o separaciones descalificantes del otro.

 

5°) Una transferencia “transcultural”?

La transferencia sobre un terapeuta de otra cultura nos parece interesante en la medida en que el deseo de una pareja transcultural es el de buscar lo que es común a todos permitiendo al mismo tiempo la búsqueda de diferencias en la manera de prever lo que es una pareja en relación con un contexto cultural dado. La transferencia sobre una pareja de terapeutas nos parece en cualquier caso una ocasión para reflexionar en espejo lo que aparece como común y diferente en el funcionamiento de la pareja.

La elección del terapeuta

Es interesante ver cómo algunos terapeutas se encuentran investidos debido a que llevan las señales de una cultura elegida conscientemente o no por los miembros de una pareja. Es lo que llamo una “elección transcultural”. Mientras que se esperaría una elección por semejanza donde el terapeuta tendría la misma cultura que uno u otro miembro de la pareja, se observan también elecciones de cultura dominante, es decir la elección de un terapeuta de la cultura a la cual la pareja se identificó por compromiso. Este compromiso puede analizarse como un síntoma interesante para el análisis de la transferencia.

Construcción del encuadre “continente” de la violencia

La relación transferencial permite analizar lo que está en juego de la elección amorosa de tipo narcisista o por apuntalamiento entre los cónyuges gracias al análisis de la transferencia sobre el terapeuta que ocupa el lugar del aliado, del diferente, del complementario, de lo faltante, del posesivo, del jefe,….etc.

La elección amorosa también se expresa en la transferencia y se encuentra en la elección del terapeuta que permite inicialmente contener la violencia actuada como en el período de la luna de miel, pero las contradicciones y las paradojas de esta elección de pareja no dejarán de expresarse en forma de conflictos y en palabra, en el mejor de los casos, gracias a los juegos de los espejos que se forman y deforman en el curso del proceso terapeútico.

Una justa distancia: autorizar sin invadir

La transferencia es diferente según que haya uno o dos terapeutas. Observamos en la coterapia una mayor facilidad para la construcción de un encuadre que no sea demasiado invasor por una parte y que autorice “a decir todo ” poniendo al mismo tiempo, límites con autoridad. La continencia en la escucha crece a causa de la inter transferencia.

La terapia con un sólo terapeuta se vuelve operativa gracias a un dispositivo de supervisión o análisis entre terapeutas en el cual el análisis de la transferencia se reflexiona tanto en sus aspectos contratransferenciales como desde el punto de vista de los pacientes.

¿Qué representa para una pareja el hecho de encontrarse con un único terapeuta o dos terapeutas?

¿Cómo un terapeuta interpreta la herida común de una pareja y cómo resuena con relación a ella? Lo que no hay, lo que falta, se detenta sobre la manera con la que reaccionará con ellos. Es decir, este dispositivo conteniendo lo que está en juego a nivel inconsciente de los unos y de los otros, permite entrever las tareas ciegas del terapeuta necesarias para a contener, para no aumentar la violencia en la pareja o la familia, por falta de análisis suficiente.

 

Conclusiones

Quisimos abordar las dificultades de identidad vinculadas a las relaciones transculturales que se anudan en las parejas mixtas, es decir cuando se vive con un cónyuge de una cultura diferente de la propia. Estas dificultades identitarias, sexuales y culturales están determinadas por las herencias familiares en las familias de origen. En las relaciones con el otro cónyuge considerado como objeto de amor u odio, se ve la presencia en la sombra de otros objetos de amor o apego antiguos, inconscientes o no, que nombramos los objetos transgeneracionales familiares.

Éstos influyen a los cónyuges en su mutuo conocimiento y prefieren criticar al otro más bien que tener que afrontar sus propios OTGF. Esta elección narcisista es a menudo paradojal en la medida en que la ruptura inicialmente elegida sirve de defensa precaria cuando separarse es mortal y vivir juntos es insoportable; es decir en el momento en que una decisión de separación parece difícil de tomar. El trabajo terapeútico sirve de palanca, articulando una transferencia hacia estos OTGF vividos como paradójicamente atractivos y amenazantes. La construcción de un encuadre es lo que va a permitir asegurar la intimidad ante la necesidad de investidura o no de una lengua, de una cultura, de una herencia familiar y de la elección o no de un terapeuta.

Traducción del francés al castellano: Lic. Irma Morosini.

 

Martine Vermeylen: Psicóloga, Psicoanalista, Presidenta del APCA, Bruselas.

 

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Resumen

Entre una pareja y sus respectivas familias, puede crearse une relación de violencia, marcada de odiosa pasión o fría distancia… Cada familia se aferra a salvaguardar « su » propia cultura; un cierto tipo de lucha de influencias puede insinuarse a través de los procesos de transmisión.

La vida de la pareja se impregna entonces de la intrusión operada por estas familias de medio social, cultural y geográfico diferentes.

Amenazada en sus propósitos internos sobretodo por presiones familiares y posturas narcisistas, la pareja puede verse enfrentada a su sobrevivencia particularmente por ciertas ideologías de transmisión y de anti transmisión social o familiar

El fundamento de pareja « mixta » presenta interrogantes sobre temas tales como las identidades sexuales y culturales.

 

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Palabras claves

Transcultural – ideología familiar- objeto introyectado transgeneracional- objetos transgeneracionales familiares – transferencia transcultural.

 

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Résumée

Entre un couple et ses familles d’origine, une violence peut s’installer empreinte de passion haineuse ou de distance froide… Chaque famille tenant à sauvegarder « sa » culture, une lutte d’influence peut s’immiscer à travers les processus de transmission.

L’empiètement que peuvent opérer ces familles de milieu social, culturel ou géographique différents imprègne dès lors la vie du couple.

Menacé dans ses objets internes notamment par des pressions familiales et des enjeux narcissiques, le couple peut être confronté à sa survie, notamment par certaines idéologies de transmission et d’anti-transmission sociétale ou familiale

La notion de couple « mixte » pose question sur les identités sexuelles et culturelles.

L’amour peut refléter une dangerosité à cause des objets inconscients transmis dans le langage conjugal.

Par ailleurs de quelle langue les enfants pourront ils se nourrir pour créer leur propre individuation ? Le choix de la langue parlée aux enfants reflète l’acceptation ou le conflit entre les deux origines mais aussi le rapport de pouvoir ou d’alliance avec le pays d’accueil.

A travers la clinique, nous aborderons d’une part la violence du lien conjugal et celle qui se transmet aux enfants : l’exemple d’un couple vivant en Belgique et issu de familles originaires de deux régions du Maroc vient illustrer la violence entre les représentations culturelles de chacun par rapport à la culture de l’autre famille et de celle des thérapeutes. Un autre exemple de cette articulation autour du transfert se retrouve dans le récit clinique d’un couple canadien/français vivant à Bruxelles. La survie de ces couples ne tient elle pas au travail sur les représentations des objets internes transgénérationnels ?

Le travail psychanalytique avec ces couples et ces familles ne nécessite-t-il pas aussi un transfert de type « transculturel » suffisamment différent et proche? Il est intéressant d’observer le choix inconscient d’un thérapeute agi par un désir ou un compromis « transculturel »

 

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Abstract

Between a couple and its families of origin, violence can be imprinted with a passion full of hatred or freezing distance. Each family wanting to save “its” culture, a war of influence can come between the process of transmission.

These families from social sphere or geographic differences may there for operate an infringement on the couple’s life. Threatened in its internal affairs as family preassures and narcissic stakes, the couple could be confronted to its survival notably by certain ideologies of transmission and social of family anti-transmission.

The notion of “mixed” couple sets questions concerning its sexual and cultural identity.

Love may reflect danger through the unconscious object transmitted through the conjugal language because “unconscious objets”.

Other sides through wich language are the children fed, to create their own individuation?

The choice of spoken language to the children reflects approval or conflict between both origins but also report of power or alliance with the country of reception.

Through the clinic, we will approach on the one side the violence of the marriage link and on the other the violence transmitted to the children: example of a couple living in Belgium and existent of families native to two regions of Morocco the violence between presentations comes to illustrate cultural of each in comparison with the culture of the other family and that of the therapists.

Another example of this pronunciation around the transfer meets in the clinical tale on a Canadian / French couple living in Brussels. The survival of these couples is fond it not of job on the presentations of the internal transgenerationnels objects?

Doesn’t the psychoanalytic work done with these couples and families also require the necessity of a transfer of “transcultural” type wich is sufficiently different and near at the same time? It is interesting to notice the unthinking choice of a therapist acted by a wish or a transcultural compromise

 

 

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Bibliografía

[1] MAUSS Marcel, Sociologie et anthropologie, « Les techniques du corps » Ed. PUF
[volver]

[2] DEFONTAINE Jeanne, « L’empreinte familiale, Transfert, Transmission, Transagir », Ed. L’Harmattan, Paris, 2007
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[3] KAËS René, « L’idéologie, études psychanalytiques », Ed. Dunod, Paris, 1980
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[4] LE CLEF Bruno, Fatales déliaisons, essai sur les phénomènes violents, Differentiare, Bruxelles, 2006. L’OITG objet incorporé transgénérationel est un objet interne, de même qu’un objet introjecté. Toutefois, il y a lieu de distinguer l’empreinte foncièrement différente que va susciter l’objet incorporé (l’OITG) face à l’objet introjecté. Le premier appauvrit le moi et s’en empare, tandis que le second l’enrichit.
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[5] KLEIN Mélanie, « Le complexe d’Œdipe éclairé par les angoisses précoces », in Essai de Psychanalyse, Payot 1980. Ce terme est utilisé au sens des pulsions infantiles que l’on retrouve dans l’amour des petits enfants comme dans la dévoration décrite dans l’incorporation d’objet.
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[6] ROBION Jacques « L’autre réponse. Pour une psychanalyse dialectique», éd. Cassiope, 2008.
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[7] CAILLOT Jean Pierre et DECHERF Gérard « La position narcissique paradoxale : la défense par l’oscillation contre les angoisses catastrophiques » in Gruppo n°1, La psychanalyse familiale, revue de psychanalyse groupale, Clancier-Guénaud, Paris, 1985.
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