Derivación, historial y proceso de tratamiento.

“Puerto” de 16 años, llega al CSM desde el Juzgado de Menores, que le impone una medida de libertad vigilada, con  indicación de tratamiento psicoterapéutico ambulatorio, ante repetidos actos de violencia familiar contra el padre, la madre y una  hermana;  llegando  a usar un sable del ejercito, con animo intimidatorio contra su padre. Es una familia de clase alta.

El informe del psiquiatra forense, habla de probable Trastorno de Personalidad, con escasa tolerancia a la frustración, dificultad para el control de los impulsos, consumo de cannabis, fracaso escolar…,  pautándole  Rivotril, ½,  ½ , 1. Si estos hechos volvieran a producirse y son denunciados, la medida sería un internamiento en régimen cerrado.

Valorado por la psiquiatra del CSM, le retira la medicación, y le sugiere que sea él, si esta muy nervioso o no puede dormir, quien la pida. Derivándole a tratamiento psicológico.


En la primera entrevista familiar
, los padres: Inma de 61 años y Juan de 73,  refieren“Desde pequeño era cariñoso y simpático y al tiempo, de dar patadas y tirar las cosas”,  luego pasó a tener muchas peleas en el colegio y posteriormente  en casa. Fue adoptado con dos meses“no tiene vida anterior”. El matrimonio tiene otros tres hijos, un varón y dos mujeres.

Ha tenido al menos cinco tratamientos psicológicos desde los cinco años, dicen, que “lo dejaba porque no le servían, ya que sólo le escuchaban”.

La madre dice: “siempre se lleva culpas que no son suyas, los chicos le animan a cosas a las que él se atreve, e incluso se autoinculpa de otras que no ha hecho”.

Ha estado en educación bilingüe desde los tres hasta los catorce años, “Del Colegio Británico, nos invitaron a irnos a otro de menor exigencia, sólo en castellano”. Está repitiendo curso. Les amenazó con autoagredirse si le forzaban a estudiar. ”Nos quiere parece, pero por otro lado parece que no”. La madre refiere que es consumidor habitual de hachis y de alguna otra sustancia,  que él dice que actualmente  no consume.

La madre se dedica al catering de cocina, especialista en catas de aceites y vinos. Y el padre militar de marina retirado e ingeniero gerente en una empresa de  comunicaciones.

De los hermanos el mayor, Juan, tiene 40 años, estudió filología hispánica, casado con una francesa tienen un niño de cinco años, Puerto dice: “Juancho me saca la cabeza, yo no le voy a hacer nada”.Ana,  de 38 años es Ingeniera de Montes. Leticia de 36, profesora de ingles en un instituto, casada y con una hija de cinco años. Con ésta hermana tiene una relación tensa,  Puerto piensa que no le cae bien. La madre dice que porque se enfrentó  a él cuando  le robó dinero. “A los hermanos le hemos ocultado todos los problemas que hemos podido en relación a Puerto”.

En un tratamiento con una psicóloga les indicó  la importancia de que localizaran a la madre biológica, lo hicieron. Puerto no quería, pero  tuvieron un encuentro, en que le explicó los motivos para abandonarle, los escuchó pero no los aceptó. Tenía 12 años.

La madre explica  que Puerto es hijo de una sobrina que se fue a EEUU a hacer COU,  “una hija de mi  hermano”. “A la semana de nacido quería cederlo, y a los dos meses decidió volver a EEUU, y hacer su  carrera”. Lo dejó en casa de su padre (abuelo de Puerto), recién casado con una chica jovencísima, con la que tenía ya en ese momento una niña de dos años y otra de meses. Entonces la llamó para que se hiciera cargo de él y ella aceptó.

Hicieron un certificado de convivencia y dependencia económica y así iniciaron el proceso de adopción, comenzando por  una  guarda y custodia.

Cuando el niño contaba tres años volvió la madre solicitando verle, relatan que fue un momento dramático para los adoptantes, pues temían que se lo reclamaran. Le vio y se la presentaron como su prima, ella tenía 21 o 22 años. Hasta entonces había estado en paradero desconocido, así que es en  éste momento  cuando va al  notario a firmar la renuncia. Tras otro período en que estuvo desaparecida, supieron que se casó y tuvo dos hijas.

Dice la madre: “Puerto desde siempre supo que era adoptado, no se dio cuenta”, hasta que en clase con cuatro o cinco años hablaron de la adopción, preguntaron y él levantó la mano, desde entonces los chicos se metían con él y le insultaban y le agredían.

Pongo el punto de urgencia en la contención del chico para evitar más actings, ya que el tono de las entrevistas con los padres era de reproches, agresiones verbales, descalificaciones y amenazas, y una invasión del terreno comunicacional, que le deja a Puerto o fuera de lugar o ha de hacer una entrada violenta. La decisión es verle a solas, y a los padres por su lado, sin descartar el poder reunirles a todos más adelante.

 

En la primera entrevista con él, Puerto pide pautas de comportamiento, “no quiero ir a un reformatorio a que me partan el culo y termine en la cárcel”. Sobre los tratamientos que ha tenido, dice que a los cinco o seis años empezó con una psicóloga del colegio, jugando y trabajando sobre el ser adoptado, “no hacía informes sólo daba el pego, era privada, lo hacia sólo por dinero”, recuerda “la marca de la silla donde se sentaba: Puerto”, también recuerda el color de la silla, y no el nombre de ella.

Con 7 años otra psicóloga le hizo, test,  recuerda que mejoraba y le sacaban del tratamiento, empeoraba y volvían a llevarle y así varias veces.

Con 12 años hubo un episodio que no recuerda como comenzó, supone que por una tontería, en el que cogió un cuchillo, se metió en el cuarto de baño y tuvo que venir la policía, ahí de nuevo otro tratamiento con una pareja de doctores en un hospital, volver a contarlo todoEl Dr. Serio y con aire de superioridad, de esos que saben como eres y de lo que dices deducen un montón de cosas, él no sabía distinguir”.

Luego fue con una psicóloga privada a la que le obligó a ir el colegio,  le cayo bien, estuvo un año entero ella sólo decía Hum, si, y vale”.” Salía con la mente en blanco, no pensando en lo que  había estado hablando, no tengo que arrepentirme de lo que digo, sólo pienso en las consecuencias para mí o en alguien que me importa mucho. Saldré de aquí  me pondré mi música, los cascos, un cigarro, andar por la calle y no pensar en lo que dije.  Ahora no es la misma situación que con los otros”.

Perdió el miedo a las arañas, cuando se compró una y se la puso en  la mano, y a los tiburones cuando se baño con ellos en Méjico.

Me relata  su reacción violenta: “Mi padre me despierta bruscamente, y reaccioné mal, porque había  dormido pocas horas, dando un patadón a la puerta”, la madre se puso delante y la empujo también, la hermana le pego a él y el se lo devolvió. Vino el padre y también se pegaron,  se enzarzaron todos, tuvieron que llamar a una ambulancia y le llevaron al hospital.

Al día siguiente vuelven a enzarzarse él y la hermana, él le roba 50 E, y la hermana le quita la mochila con sus cosas, él en represalia le va a quitar a su madre dinero y la hermana le pilla.

 

En las sesiones  posteriores sigue pidiendo pautas de comportamiento, quiere ser “igual que los demás”, que le enseñen a comportarse, a no excitarse, a tener más confianza en sí mismo, no quiere  pegar a sus padres. Con las pastillas para dormir que le da su madre no se levanta para ir al colegio. Dice  que quiere estudiar paleontología y geología. El padre está siempre  encima preguntándole por los deberes; la relación con él es a través de los estudios, se sobre preocupa. Su madre es del Norte  y toda la familia, y su padre es del Sur y toda su familia. El nombre “Puerto” se lo había puesto su madre biológica, “venía con ese nombre”, pero en el bautismo le añadieron  el de un tío abuelo materno, sacerdote y director de  un museo de arte. “Puerto” es sinónimo de su nombre auténtico.

Con motivo de su cumpleaños, refiere que tiene dos grupos de pertenencia diferenciados de difícil conciliación, uno los del parque del colegio y otro el del parque del barrio, que son más mayores, que beben y fuman hachis, en un ambiente donde entre las diversas tribus urbanas  suelen surgir peleas.

 

En una segunda entrevista con los padres, comentan que en la primera evaluación suspende casi todo, y que ha aceptado la propuesta  del terapeuta, de recibir ayuda de un profesor particular. La madre dice  “que ha mejorado el comportamiento y la relación con el padre, porque  yo le pincho, quizá lo hago inconscientemente”. Es ella la que habla durante toda la entrevista; se queja que Puerto no tiene sentimiento de culpa, sus notas rozan el aprobado, pero como  la relación con los profesores no es buena,  le dejan el suspenso (¿le ocurre como en la relación con su padre?)

A su sobrina Laura, madre de Puerto, la conocieron cuatro años antes de nacer el chico. La abuela biológica  Pepa, era enfermera y trabajaba con su hermano Manuel, abuelo de Puerto que es ginecólogo; de esa relación nace  Laura y al poco tiempo Pepa se va  a vivir a Canarias con su hija.

Pepa  ha llamado por teléfono a Puerto para felicitarle, estuvo una hora hablando con él,  le dijeron que pensaban en él“esto es extraordinario”, dice Puerto.

El padre de Puerto cuenta  que “fue una adopción impuesta, ya que no teníamos mucho trato,  se podía haber quedado con el otro hermano  que no tenía hijos. Pero el hermano de su mujer  llamó y ella aceptó. La madre  no aparecía, la buscamos a través del consulado, al cabo del tiempo nos encariñamos con él”.

Hubo un precedente de cesión por parte de Manuel, que les dejó a otra hija suya de otra pareja, Laila, de meses, vino para pasar una Semana Santa y la recogió al cabo de más de un año cuando, ya les llamaba papá y mamá.

 

Siguiente sesión con  Puerto: Se queja de los limites en la hora de volver a casa y al levantarse. Habla de temas con relación al cuerpo. Refiere que en el último año ha perdido 22 K., comía muchos bollos y pastas. Está peleando ahora por hacerse Piercings.  Trae varias pulseras que son los coleteros  de las chicas que conoce. Se queja de que suda  mucho, en exceso. Le señalé que los pendientes se los ponían los marinos cuando pasaban el Cabo de Hornos, y posteriormente cuando se pasaba el Ecuador navegando.

 

Se suceden  sesiones individuales con Puerto, con sesiones con los padres.

Ellos  son muy críticos con Puerto, y  descargan su hostilidad en las entrevistas con el terapeuta, también la dirigen indirectamente al tratamiento haciendo quejas constantes. Algo del narcisismo, la descalificación, y la defensa contra la culpa están en juego.

 

En la siguiente sesión Puerto, habla de que en casa todo son quejas, nada les parece bien, “sólo le hablan de los estudios, no se interesan por mis  cosas”. En el colegio hay un grupo  que le ataca y otro que le defiende, es la primera vez que se siente defendido por un grupo en su clase.

Desde la transferencia, se crea un espacio donde sí se atienden sus  cosas, y el terapeuta  se ocupa en la relación con sus padres  de contenerles y abrir también ese espacio.

Empieza a traer buenos resultados en los aprendizajes, incluso dos notables. Le dejan tener los pendientes puestos en clase. Entabla una discusión con el padre, dice que su padre estaba a la defensiva y  que le recordó que su situación era de libertad vigilada, Puerto se disculpa pero le dice que no tiene él solo que cambiar, sino todos.

Puerto empieza a rescatar  en su relato algunos aspectos de identificación con el padre, habla de un curso de vela que había hecho, pero que le gustaría más hacer  “surf con cometa”, y que también hizo pesca submarina con su padrino.

Sus amigos salen de noche  y a él no le dejan por indicación de la psicóloga del juzgado; tiene ganas de salir y a la vez  le da miedo, porque a sus amigos les atracaron. Fantasea con cambiar de colegio, porque ese es de pequeños, quiere ir al Instituto. Planta marihuana en casa y le dice a la madre que es cáñamo,  la madre lo sabe y se lo permite. Su identificación con el grupo de marginales es una forma de buscar una nueva identidad, dejando de ser el niño gordito y aislado.

El padre hizo la mili de guardiamarina y viajó en el buque  escuela Elcano, vio caerse a un marinero al mar  y se lo comieron los tiburones. El padre es de familia  muy tradicional  y la madre muy progresista, de izquierdas.

Le interrumpen mucho cuando está en su cuarto estudiando, mejor relación ahora con el padre que con la madre, le ve como alguien inteligente y que gana dinero, “mi madre de izquierdas pero luego va con collares de oro”.

En el juicio le rebajan la medida de libertad vigilada de dos años a uno, y no le imponen ninguna reparación social.

Tras una llamada de su abuela biológica, en que habla también con una hermana pequeña de la madre, se anima a quedar con su madre biológica y dos hijas  de 13 y siete años, de nombres peculiares como el de suyo: Jo y Pina.

Van a cenar los cuatro y una amiga, y se da cuenta que es igual que “ella” en un montón de cosas y no lo puede negar.

Ha encontrado su sitio y está feliz, las quiere tanto que no las puede hacer daño.

Los exámenes bien, el juicio bien y ahora “esto”, trabajado y merecido. Está feliz. Se gesta  un proyecto con la madre biológica y otros parientes  de ir al caserío familiar del bisabuelo materno en el verano.

Los padres adoptivos hacen  una reunión con la madre biológica y él, a la que asiste también Laila, hermana menor de la madre que fue cedida durante casi dos años a ellos, ya antes mencionada.  En ese encuentro refiere que sus padres le dejan muy mal delante de ellas, “vivir con ellos es vivir poniendo el culo”. Está muy quemado y si sigue con ellos le va a volver a pasar lo mismo. Dice es un momento de confusión de felicidad y de sentirse mal, todo a la vez, es extraño”.

Es verano, Puerto va a ir tres días a cuidar de las hermanas para que Laura pueda salir a trabajar, está separada, le habló de su padre biológico, Joe,  le dijo que era violento porque estando embarazada de 3 semanas, se lo dijo y él quiso pegarla. Ella tenía 18 años  y él 21 (de padre francés y abuela materna  india de Canadá, le dice su verdadero apellido), La madre le cuenta  que van a ir a buscarle, “me encanta, todo esto parece una telenovela”. Laura tiene el proyecto de contar su vida y luego enlazarla a sus tres hijos. Puerto dice que le ha venido bien para valorar las cosas y no ser tan radical, y se pregunta “¿y ahora qué pasa con la familia política?”.

Laura le habla de las barbaridades que hacían los miembros del apellido paterno de la madre adoptante y de ella misma y que se convirtieron en un sello de identidad, organizando un relato de leyenda mítica del linaje paterno de la madre y de la tía abuela.

Le da a Puerto una explicación donde liga su historia y su abandono a un estilo familiar, donde éstas proezas bárbaras son distintivo de la familia: “La Fernandada”. Y eso lo han hecho todos en la familia. Ejemplo: Laura hizo un “gesto suicida” de adolescente cuando vivía con su padre. Le hicieron una fiesta de 2000 personas para celebrar que no se había suicidado y en esa fiesta le robaron al abuelo dos valiosísimos cuadros. Después de esto, Puerto piensa en sus asuntos con gran alivio. Está en el momento más feliz de su vida, va a ir a vivir con su madre, y va a ser el machoman”, no va a ser agresivo con su familia, todo bueno, no va a dejar que nadie se las toque.

 

Siguiente sesión con los padres. Puerto ha aprobado el curso menos media asignatura de literatura, por sus desplantes con la profesora. La madre adoptiva me cuenta que la abuela biológica ha llamado todos los cumpleaños del chico, y que sí se ven con las “ex” del hermano y sus hijos, y que la abuela Aureliana hace de anfitriona de todos. El abuelo de Puerto reconoce a todos sus hijos y si quieren pueden ir a vivir con él.

 

Sesión con los padres, vuelve a darse una situación violenta entre Puerto y sus padres, entran en una escalada  toda la familia, se asustan de verle y él de verse con una barra de hierro. Se puso borde porque no le compraron tabaco, llamaron al hermano mayor y algo se calmaron. Puerto les dice que se va a vivir con su madre, y ellos le piden que devuelva las llaves de la casa, y el chico se niega. La madre esta muy enfadada “no crea usted que tengo un ataque de cuernos”.

A la psicóloga del juzgado la viven como que está del lado de la madre biológica y al terapeuta del lado de Puerto. Los planes del verano les generan ansiedad, no le quieren dejar solo en la casa, o que vaya con la madre a la casa familiar en el Norte. Negocian que va a ir un tiempo con la familia biológica al Norte y un tiempo con la familia adoptiva al Sur.

En el encuentro familiar en el caserío  del bisabuelo en el Norte, se encuentran varios de los 11 hijos tenidos por el abuelo de Puerto, algunos con sus respectivos hijos y algunos hermanos del abuelo. En un contexto de fiestas populares, vestido con el traje regional, bebiendo sidra, tiene su primera relación sexual con una hermana de la madre Mara dos años mayor que él, ella es la seductora; con esta relación incestuosa se inaugura en la sexualidad. El rito de pertenencia “La Fernandada” se ve así realizado.

Al volver a Madrid después de esa relación, busca  relacionarse con amigas. Lleva a tres amigos suyos a casa de la madre, Laura. Esta preparando una habitación en esa casa para él. La mitad en casa de la madre y la mitad en la casa adoptiva. Conoce a más familiares, un hermano de la madre, una prima que vive en el extranjero…

Le surgen los miedos a salir por  la noche, pero ahora la policía aparece en el papel protector contra los atracadores y las tribus, en las que proyecta sus actuaciones, que ahora le son amenazantes.

Relata una película que le impresionó, le permite movilizar su identificación ambivalente con el abuelo: El  protagonista es un asesino en serie de mujeres a las que viola y mata después, y a pesar de ello, las mujeres van a buscarle a la cárcel, y los niños quieren ser como él.

Después de este acalorado verano, se va con los padres de vacaciones y al volver cuenta que la abuela Aureliana ha muerto, “que es mi abuela o mi bisabuela según se mireLe ha dejado un dinero que los padres no quieren darle. Puerto empieza a hacer su propio relato, “mi abuela tuvo siete hijos, mi bisabuelo del PC y ella falangista…..”. El propone hacer una cena de despedida en la casa de los bisabuelos, asocia con relatos de muertes.

Aprueba la media signatura que le queda y le cambian del colegio  a una academia, está contento. Está haciendo un curso de monitor de tiempo libre, a elección suya, su padre reacciona preguntándole por los deberes, Puerto se siente negado en sus intereses y deja de hablarse con el padre.

 

Sesión con  los padres. Se quejan de que les chantajea, antes temían su violencia y ahora temen su amenaza de violencia. La madre adoptiva refiere que les acosa pidiéndoles dinero, a la madre biológica también, y que intenta ponerlas en luchaNos odia, que se vaya, que recapacite, la libertad ”condicional”  no ha servido de nada, nos amenaza con violencia y si llamamos a la policía lo encierran”. De Karate se quitó porque el profesor le pegaba, deja las actividades, que Laura le dice que el chico sólo hace que fumar porros. Quejas.

Esta entrevista se produce porque la psicóloga  del juzgado ha dejado de atender a los padres, y cita sólo al chico; desde entonces ha empezado a faltar a las citas de psicoterapia y ha empeorado el curso académico.

Se repite en la actuación transferencial, de las intervenciones institucionales, la disociación de los linajes familiares.

Reencuadre a los padres y al chico recordándoles a ambos que el lugar de tratamiento psicoterapéutico es  el CSM., y que les voy s seguir citando a todos ya que hay un mandato judicial. Tardaré dos meses en restablecer una coordinación en complementariedad con la psicóloga del juzgado, que sea integradora de Puerto, de los padres y de la terapia familiar y en red, haciendo una distribución de roles que dé sentido corrector al estilo de vinculación familiar, y explicitando en la medida de lo posible los esquemas referenciales de cada uno en la intervención.

 

Sesión después del reencuadre. Cuenta Puerto que tiene dos grupos de pertenencia, unos son camellos de porros, pastillas y coca a los que no les deja entrar en su urbanización si no está él, y el otro los pijos de la urbanización.

La madre adoptiva le dice que se siente amenazada por él, que le tiene miedo, que piensa que la va matar con un cuchillo y se lo dice mientras pelan patatas juntos, lo cuenta él con asombro. Se queja de que el padre y el hermano mayor se gastan mucho dinero en ver deporte por la TV, en canales de pago, y se compran móviles nuevos mientras el está con la madre en la cocina.

Con la madre biológica empieza a tener discusiones porque le quiere poner tareas y Puerto se distancia devolviéndole que “no tienes derecho por haberme abandonado«. “Me abandonó cuando era pequeño porque no tenia medios o porque no quería y me acogió mi familia pijo-burguesa mientras que la otra parte es más como soy yo”

El siguiente trabajo es construir con él el árbol genealógico.

Puerto choca entre el deber de prepararse las recuperaciones y las juergas con la pandilla del grupo marginal. Y sale peleado con ellos, y sin haber podido hacer bien los exámenes. Esto le lleva a hacer balance de las cosas que ha vivido en este grupo.

Hace las paces con su padre, le regala por su cumpleaños un libro sobre la guerra mundial y no la civil (así no discuten), era su primer regalo, no había sabido nunca cuando era su cumpleaños, esta vez se enteró. Ha pasado un par de días en casa de Laura, y otros días en una casa-okupa con un amigo que acaba de salir del reformatorio.

 

Sesión con los padres. Traen un listado de quejas,  Puerto estaba estudiando, salió diciendo que estaba harto y  se fue dando un golpe a la puerta. El padre de las hermanas de Puerto dio un puñetazo a una puerta y le hizo un agujero.  Cuentan que en Semana Santa el chico se quedo solo en casa y no pasó nada, como ellos temían. Hablan de la pelea que tuvo con los amigos, lo saben por él y por una amiga suya. No se presenta a la recuperación de las 4 asignaturas.

Puerto, está movido y desilusionado, reactivada su vivencia de abandono por los avatares actuales de la relación con su madre Laura, pasa un periodo de auto abandono: no va al dentista, ni al médico, ni a clase, ni a citas con la psicóloga del juzgado, lo único que no abandona es el curso de monitor de tiempo libre y las sesiones de psicoterapia.

Acepta de nuevo al profesor particular, que incluso va dos veces al día. Hay insultos por levantarlo cada mañana.

Trabajo con los padres el genograma aportado por Puerto. Cuenta la madre que ella se casó a los 18,  su marido tenía  29 años. Se conocían desde que ella tenía 15 años, y a los 21 años ya tenía los tres hijos. Le señalo que tuvo a su hijo mayor a la misma edad que Laura tiene a Puerto. Niega que pueda haber relación, ya que Laura lo tuvo como madre soltera y dice que Pepa, la madre de Laura, no es su cuñada porque no se caso con su hermano. Comenta que la abuela Aureliana la ofreció a Laura quedarse en su casa con Puerto.

El abuelo de Puerto, su hermano, a ella la “respeta” más que a los demás hermanos,  ninguno de ellos  le defiende a él. Cuenta que Laura vivió con su madre al acabar la relación entre sus padres, y que con 14 años se escapó y volvió  a vivir con el padre, porque decía  que su padrastro intentaba seducirla. Pepa tiene dos hijos más con esta pareja.

Cuando Laura va a vivir con su  padre, que está en ese momento divorciado, ella pasa a ser “la reina de la casa”, con hermanos pequeñitos. El padre conoce a una mujer de 18 años, cuando Laura tiene 15, con la que se  casa. Y se van de viaje de novios con los cuatro hijos incluyendo a Laura. Se pelea Laura con Lucía, que tenía en ese momento una niña de un año y otra de  meses. A Laura la mandan a estudiar a EEUU de donde queda embarazada de Puerto. Va a Canarias y por algo que ocurre allí, vuelve a Madrid con su padre, dejándole al hijo.

Los padres añaden al genograma,  la aparición reciente de una mujer que reclama reconocimiento para su hija y el abuelo se lo da  a pesar de  las habladurías de si sería de su hermano, con el que también  mantuvo relaciones.

Con los padres adoptivos trabajo el genograma paterno. Juan es la tercera generación de Militares de Marina, su abuelo además abogado y su padre además ingeniero como él, llegando al grado de Almirante. Juan es el único hijo varón vivo de una fratría de cinco hermanos, dándose la circunstancia repetida en dos generaciones, la anterior y  la suya, del fallecimiento de un hermano varón. Juan tuvo una salud delicada, muy serio, estudioso, salía poco. Cuando se casaron, Inma, se sentía  obligada a tener un hijo varón, por esa transmisión, sintiéndose aliviada cuando nació el primer hijo. El hijo  rompe con la tradición de ser Militar de Marina e Ingeniero.

 

En una sesión con Puerto  habla de la familia de su padre adoptivo, muy seria, formal, del sur de España, que no tienen estos líos. Puerto ha aprobado el curso en la academia., y el examen de Ingreso a la Universidad gracias a su alta nota idioma  ingles. Suspendiendo en todo lo demás le da la media para aprobar

Dada la dificultad de trabajar con la pareja los aspectos proyectivos en la relación con Puerto, que pueden propiciar actuaciones por parte del chico, encuadro varias entrevistas con la madre sola, a fin de cuestionarla trabajando los aspectos paradójicos de su deseo de adopción.

 

Comentarios a la historia clínica. Hipótesis y  conclusiones

1) COMPRENSIÓN DE LOS SÍNTOMAS

Este tratamiento, que es el sexto, no lo pueden abandonar porque hay una ley que les obliga  a todos; lo que fuerza a resignificar los tratamientos anteriores y revisar la biografía familiar y la génesis de la adopción. La medida judicial y la reconstrucción de la historia familiar, van a funcionar, para restablecer algo de la función paterna en ésta familia.

El caso hace eclosión en el momento de  crisis  adolescente.  Es el momento de  la socialización secundaria, de búsqueda de la identidad, de la relación con los iguales y la diferenciación y desidealización  de los padres. La segunda oportunidad para la organización psíquica, que cuestiona y resignifica la forma en como ha sido previamente estructurada.

La violencia de las actuaciones  nos lleva  a cuestionar: la calidad del vínculo primario, la cantidad de excitación no ligada que se evidencia y que denuncia las dificultades básicas  de estructuración familiar. El déficit del súper-yo apunta a que no se pudo alcanzar una imago de pareja parental idealizada, ya que  la incorporación del  vínculo primario con predominio de los sentimientos tiernos, ha cohabitado con otros afectos  que quedan escindidos, desligados, o reprimidos, y que dificultan una identidad integrada (self  cohesivo).

El pedido de tratamiento viene de una forma coercitiva, pero permite a éste adolescente situar su propio pedido: “que me den pautas de comportamiento” por temor a las consecuencias (reformatorio en el que va a ser “forzado”-fantasías homosexuales-)

Un primer punto de urgencia en el desarrollo del tratamiento fue el de conseguir desbloquear y ligar la energía pulsional al deseo de saber sobre sí mismo; para poderlo trasladar a sus aprendizajes, modificando la forma de relación: de la imposición a la comprensión. Esto produjo la mejora del rendimiento escolar, de los sentimientos de autoestima, y llevó al deseo de recuperar el vínculo con la madre biológica  y las hermanas, y a poder ligar sentimientos irracionales de  depresión y de ira a situaciones biográficas vigentes. La creación de un espacio propio permite ésta  elaboración.

Los actings adolescentes cuestionan la filiación en  los dos polos del vínculo: “tu no eres mi padre”, “tu no eres mi hijo”. Abriendo un espacio en el que predomina la pregunta de “entonces, ¿quién eres tú?” como forma de separarse y diferenciarse.

Esta cuestión es un universal para los adolescentes, pero se presenta con mayor carga en todos los casos en los que hay pérdidas o conflicto con la filiación, donde se moviliza la necesidad de integrar lo escindido del linaje. La rebeldía y búsqueda de independencia adolescente, amenaza en este caso con la ruptura del vínculo

Ni los padres, ni los hermanos han sido capaces de contener las escaladas de violencia que se han dado en la relación de Puerto con la familia. El salto generacional por un lado,  la pertenencia de los hijos al linaje paterno y las características del vínculo de Puerto con su madre adoptiva, hacen que las relaciones con los hermanos sean más bien relaciones vicariantes  paternas que de verdadera fratría De ello nos habla la sintomatología: fracaso escolar, pequeños hurtos, consumo de sustancias, agresiones a la familia, a compañeros, donde lo ominoso se manifiesta.

En las entrevistas con los padres prevalece la queja,  con dificultad para ver los avances que se van produciendo en el tratamiento, y  contactar con los sentimientos y vivencias del chico,  en este sentido no hay preocupación por su mundo interno, sólo por  las actuaciones sintomáticas. La madre  desde un estilo intrusivo que se anticipa y el padre distante afectivamente y formalista.

 

2) ADOPCIÓN INTRAFAMILIAR

Como en muchos casos de  adopción intrafamiliar, tiene la peculiaridad de que se realiza por una tía abuela o por una abuela, alguien de la generación anterior a la de los padres, se anula la generación intermedia. El hijo queda  situado en la misma generación que sus padres, y  éstos como  hermanos o primos.

Parece que están taponados la significación y el afecto de la adopción para Puerto, por sus padres adoptivos “…desde siempre supo que era adoptado, no se dio cuenta”. Es importante en este caso y en otros que hemos atendido, que la “revelación” de apertura a los interrogantes en vez de obturarlos, como ocurre cuando se ofrece una información desafectivizada. En éste caso, además, se presenta la situación de una forma paradójica: hablan del hecho adoptivo y niegan la existencia de una historia anterior, a la vez que nombran a la madre como “prima”.

El deseo aparece en el contexto de la adopción, primeramente como una cesión de la madre de Puerto a su padre y posteriormente del abuelo a su hermana, viviéndolo el marido como algo impuesto. Este deseo es paradójico ya que a la vez está censurado por la carga incestuosa que conlleva.

Pensamos que hay una fantasía de robo y consiguientes miedos retaliativos, que están a la base de esta obturación, y una revelación engañosa que tiñe el vínculo primario; como forma de afianzar la apropiación, dando  una versión deslejitimadora de la madre biológica.

En el viaje entre una madre y otra,  aparecen  los significados en el desplazamiento de un lugar u otro en la red vincular, tomando diferentes formas fantasmáticas: la cesión- regalo-robo de un hijo, la interpretación del regalo y la traducción de ese regalo por la adoptante. Ese nudo es el basamento que debe elaborarse desde el vínculo primario en la adopción. Contiene  el análisis de lo interfantasmático y el hueco transgeneracional.

 

3) INTERPRETACIÓN DE LOS GENOGRAMAS

La búsqueda de los orígenes se presenta como una  solución a la crisis de identidad del adolescente,  que no se  puede ahorrar.

Le propongo a Puerto que me exponga su idea del árbol familiar y lo construimos juntos. Surgiendo que:

Empieza por bisabuela y bisabuelo maternos, con la fratría de sus hijos por orden de nacimiento, y posteriormente sus descendientes, incluye después la tercera generación. Hay que resaltar que de los siete miembros de la fratría, solo figura la pareja en uno  de ellos, y significativamente no figura su padre adoptivo. Familia endogámica donde interpretamos que las ausencias en las alianzas de pareja, hacen presente la fantasía de que son hijos tenidos con los progenitores de la generación anterior, hijos con padres desconocidos, anulando el linaje correspondiente al cónyuge.

Tiende a cambiar el orden de los nacimientos, de forma no inconsciente, jugando con el significado emocional que pueda tener la disposición de mayor o menor en  la fratría.

El bisabuelo un ginecólogo de mucho prestigio, que también desarrolló  carrera política y su hijo mayor, abuelo de Puerto, también ginecólogo y con actividades políticas más radicalizadas.

Como parece que la historia de parejas sucesivas del abuelo merece punto y a parte realiza este segundo genograma, donde aparecen todos los hijos y nietos de este abuelo, donde él se incluye  también. Siendo que Puerto aparece en ambos genogramas  con referencias generacionales distintas,  en el primero como hijo de sus tíos abuelos en la misma generación que su madre y en el segundo dentro de su generación, nieto de su abuelo Manuel.

Aparecen los nombres de muchas de las parejas del abuelo, pero vuelve a omitir la presencia de las parejas de sus tías, repitiendo el mismo vacío  que en la generación anterior.

Cuando habla de Laureana dice “mi abuela o bisabuela según se mire”, aunque también podría hablar de la confusión de lugares respecto de la madre biológica, madre y prima, y de hecho así fue presentada. Lo que implica en éstos casos una dificultad añadida para la diferenciación generacional,  posición y elaboración edípica.

En este segundo genograma aparecen la serie de parejas e  hijos del abuelo, empezando por la precocidad del primero, gestado con 13 años, que fue dado en adopción en Italia. El abuelo llega  a  tener hasta  9 parejas (con las que ha convivido, y con algunas de ellas contrajo matrimonio) y quince hijos, que se conozca, lo que muestra su umbral de excitación y sus fallas en la represión Surgiendo una hija más que él reconoce aunque podría ser también de su hermano. Reconocer y dar lugar en la casa a los hijos no parece suponerle un gran esfuerzo, tampoco el cederlos o perderlos  es un duelo.

Con una dejación de la función parental como transmisión, que llega a ser una pertenencia “en horda”, es un padre seductor y no un padre de la ley. El parentesco no esta cargado con las significaciones  y  diferenciaciones que serían necesarias.

El precoz noviazgo de la tía abuela de Puerto, con un señor 11 años mayor que ella, nos hace pensar, como hipótesis, que esa alianza funciona como una barrera o freno de una adolescente de 15 años con un hermano tan “precoz”.Juan, con 26 años  le aporta un funcionamiento superyoico, que la contiene de sus deseos incestuosos. Tiene un hijo  a los 18 años, aunque ya casada, como dice ella.

El único hijo varón de Manuel figura con su pareja, y también su tío  paterno  (Jesús), dándole el mismo nombre que éste a su hija (Carla), buscando una identificación diferente de la ofrecida por su padre.

Las últimas hijas pierden el nombre, toda significación, son una “serie”, manteniendo como única identidad el país de origen de la madre

 

4) PROCESO DE TRATAMIENTO

La necesidad de separación por el momento adolescente, genera actuaciones de independencia reactiva, que amenazan con ser rupturas por la peculiaridad del vínculo, lo que genera movimientos entre la desligazón y la dependencia. Al ser un vínculo  que alterna entre la excitación y el rechazo y no ser portador del tercero. Los mecanismos de escisión cohabitan con los de represión.

En las primeras sesiones la madre va a relatar como fueron los comienzos con éste hijo. Puerto era adoptado, y eso no había sido un problema, aunque las peleas en el colegio habían comenzado con un episodio que le despertó bruscamente a esa realidad de adoptado.  Puerto tiene un síntoma con su despertar, es un difícil y mal despertar, expresión de la carga depresiva que arrastra sin conciencia de ello.

No es consciente la madre de otras afirmaciones que presentan el vínculo como afectivamente paradójico. “Nos quiere parece pero por otro lado parece que no”  “era cariñoso pero daba patadas” o cuenta Puerto que la madre le tiene miedo le dice, que piensa que la va a matar mientras pelan patatas juntos. En la mirada desde la que la madre identifica al niño está la huella de su conflicto: El deseo y el temor retaliativo por la carga de excitación y el robo realizado. La madre trae un artículo de un periódico, con el cual se siente identificada, a una sesión individual, este dice “El niño que fue tan deseado se convierte en el niño de los ojos espeluznantes que nos espera al fondo del pasillo”.

En este caso y en general en las adopciones y acogimientos intrafamiliares se realiza una apropiación del niño, borrando la ligadura a sus orígenes aun en presencia de la madre biológica, que queda borrada como generación y denigrada, en cuanto depositaria de la herencia negativa, en sus síntomas.

A lo largo del proceso de tratamiento, el terapeuta es el depositario de lo no-dicho, o de lo dicho pero en un contexto en el que no ha sido reconocido o conectado. La reconstrucción del terapeuta de esta historia familiar será el marco de contención en función de la comprensión de lo que está pasando, que irá devolviendo cuando sea pertinente.

El nudo fantasmático transgeneracional está en la historia de Laura, y su familia paterna, y la cesión posterior del abuelo a su hermana.

A Laura fue su carencia paterna la que le llevó, posiblemente, a un acercamiento adolescente a su padrastro, que la asustó y de lo que sale escapada. Viene a Madrid en busca de su padre, y por un breve período de tiempo pasa a ocupar el lugar de ser “la mujer de la casa” que cuida los hijos pequeños del padre. Rápidamente  se produce una actuación del padre, que se casa con una chica de casi la misma edad que Laura. En los tres años que siguen, el padre y su nueva pareja tienen dos hijas muy seguidas y también  el padre toma la decisión de mandar a Laura a estudiar al extranjero y allí queda embarazada.

Laura vuelve con su embarazo en un primer momento a casa de la madre, demandando un lugar,  pero es remitida al espacio paterno y ahí comienza el viaje de la cesión del hijo. Su abuela paterna  le ofrece su casa  para ella y el niño. Finalmente Laura decide darle el hijo al  padre, y éste le da nombre.

La cesión es la expresión de una necesidad regresiva de Laura, que cuiden de éste bebé y le den el lugar del que ella se siente carente y por  otro lado es un regalo que representa la fantasía incestuosa de un hijo tenido con “el padre”

En la dejación que a su vez hará este abuelo del hijo regalado, vamos a  encontrar  el viaje a la  generación anterior con la adopción  y ¡oh sorpresa! la amenaza de incesto como seña de identidad de una fratría con dificultad para la diferenciación. Lo siniestro y la violencia de éste adolescente, vuelven  en: “El niño de los ojos espeluznantes nos espera al fondo del pasillo”.

Así se comprende la excitación que hay en el vínculo entre Puerto y su madre  adoptiva, el deseo y la censura que lo acompaña están en este caso sin terminar de encontrar aplacamiento. Aflora en expresiones como “no crea que tengo un ataque de cuernos”, cuando  Puerto hace un movimiento de acercamiento afectivo a su madre biológica.

Es una familia que vive bajo el mito de la incondicionalidad, en la que todo es válido, nadie es lanzado fuera del linaje. El adentro y el afuera del espacio familiar están mal diferenciados para el abuelo Manuel, entre escapar de la castración y buscar la exogamia

El encuentro entre Laura y su hijo es movilizador para ambos, en ella genera el deseo de revisar su propia historia y enlazarla a la de sus hijos. El deseo de saber en los hijos activa en los padres la revisión de su propia historia. El síntoma y la adolescencia del hijo enfrentan a los padres a su verdad en su capacidad para rescatarse.

En el encuentro entre madre e hijo se produce una ilusión fusional e idealizante, surgen  proyectos y viajes, vivir con ellas, cuidarlas, ser el hombre de la casa, “machoman”, en clara posición edípica. Más tarde actuada en su primera relación sexual con una hermana de la madre, Mara. Esta es la hija de Lucia, la mujer con la que se caso su abuelo y saco a su madre de la ilusión de la realización edípica.

Los padres adoptivos tienen también un encuentro con Puerto y su madre, y él refiere que le ponen mal”, sin resquicio, como en la presentación que hicieron de él al terapeuta. Creemos que como una forma de dañar el vínculo de Puerto con su madre cargándole de negatividad a él; por el temor a perderle, interfiriendo la conexión afectiva con ella, como con el terapeuta. Pues ellos perciben que algo en este sentido no han alcanzado, y  temen sentirse en falta.

En cuanto al conflicto de lealtades, el litigio que suele primar en estas situaciones se desarrolla de forma muy poco evidente, pero sí se manifiesta cuando Puerto muestra su ilusión de vivir en casa de la madre biológica, le ponen al límite de perder su lugar en la casa adoptiva pidiéndole las llaves, amenaza de perdida del vínculo. El límite aparece por amenaza de expulsión, el deseo de pertenencia  lo ha de gestionar el chico.

En la relación con la madre van a surgir condiciones en la convivencia, lo que hace caer la ilusión fusional no tienes derecho a ponerme tareas por haberme abandonado”. Esta frustración conecta con la vivencia de abandono que hay en la historia con la madre; éste dolor abre una fase depresiva, con actuaciones de auto abandono y pérdida de las relaciones con el grupo de iguales marginal, desligándose de esta identificación, con cierta elaboración crítica.

A la par surge un acercamiento con el padre adoptivo, parece que esta caída de la ilusión fusional le permite anhelar un lugar al lado de su padre, como tiene su  hermano, y salir de la cocina con su madre adoptiva.

En la familia extensa es la abuela Laureana, la que organiza la pertenencia afectiva interna  de la familia; ella da lugar a todas las mujeres de su hijo y a los nietos, en esta forma aglutinante  las cuida, de quedar excluidas y denigradas y con ellas a sus hijos. Cuando Laura queda embarazada la abuela le ofrece venirse a casa con el niño.

La madre adoptiva intenta establecer una familia con discriminación más clara, que la ponga a más distancia de la indiferenciación incestuosa, entre las que se han casado y las que no. Ella recibe a Puerto, hijo de su sobrina Laura con 18 años, y a su vez ella tiene una hija de 18 años, Leticia. Con esta hermana es con la que tiene peor relación, parece que ocupa un  lugar vicario de la madre. No hay una verdadera relación de hermanos, la adopción se gesta por el linaje materno y eso le dificulta la identificación con el padre. El chico transporta o es el representante de la rivalidad entre el abuelo materno y su padre adoptivo. La diferenciación por las ideologías, la rivalidad entre  linajes y la pertenencia que otorgue las identificaciones: las alusiones a la guerra civil –guerra entre hermanos-

La versión que recibe de su padre biológico es que era “un violento”, es la versión de Laura que no se para en recapacitar sobre lo dramático de la situación para ambos en ese momento.

La madre adoptiva se ha quedado detenida en la posición rivalizante con la madre biológica, no ha prevalecido la línea reparadora, protectora donde la función materna de la receptora fuera complementaria de la insuficiencia de la madre cesora (como fue la propuesta de la abuela, pero que la hubiera dejado indiferenciada a ella de su madre)

 

5) GRUPO DE IGUALES

Puerto tiene dos grupos de iguales, uno más normativo ligado a la pertenencia de los padres adoptivos, otro más marginal eco de sus aspectos depresivos que le conecta con lo no integrado, un espacio “afuera” que contiene lo escindido suyo en encuentro con otros. Pensamos que en resonancia con lo escindido de sus orígenes. Oscila entre uno y otro por  sus necesidades de identificación secundaria por un lado y por otro la búsqueda de un espacio que contenga lo sincrético, materno-calmante en derogación del súper-yo a través del consumo de tóxicos.

Puerto se separa del grupo marginal, por la entrada de lleno en una posición depresiva, a raíz de contactar con su sentimiento de abandono y la desilusión en el encuentro con la madre biológica, abandona su cuidado, pero hace las paces con su padre y no abandona el curso de monitor de tiempo libre, ni la terapia..

El espacio fraternal lo transfiere al exogrupo, sosteniéndose en identificaciones transculturales.

Cuanto más responden los mecanismos a necesidades endogamicas del grupo familiar, más atravesado está el vínculo parental de interferencias depositarias de lo transgeneracional. El adolescente no tiene espacio propio lo buscará con comportamientos de acción.

 

Post Escritum

En la última sesión con Puerto, el 26 de Julio de éste año,  me refiere que se ha matriculado en una Universidad Americana en Madrid, en Ciencias de la Tierra, donde se da Geología y Oceanografía, y se requiere haber aprobado el examen de ingreso en la universidad. Ha realizado sus primeros trabajos como monitor de tiempo libre, cuidando de chicos de 10 años en un campus de football y de monitor de vela. Parece que ha contraído alguna enfermedad venérea, pudiera ser que con la Tía, el verano pasado,  que le hace evitar el encuentro con ella, y que su primera relación  sexual completa fue con una compañera de colegio a la misma edad que su abuelo Manuel, con 13 años.

Juan González Rojas 
Psicólogo Clínico de los Servicios de Salud Mental de la Comunidad de Madrid.

Paloma de Pablos Rodríguez
Psicóloga Social. Psicoterapeuta. Coordinadora del Equipo de Tratamiento Psicoterapéutico a familias y menores en riesgo de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Parla.

María Pérez Martín
Psicóloga Clínica del Equipo de Tratamiento Psicoterapéutico a familias y menores en riesgo de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Parla.

 

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RESUMEN

Tras una indicación de tratamiento, por el juez, a un adolescente por violencia intrafamiliar, encontramos una adopción por tíos abuelos maternos, donde se anula la generación intermedia, situándose a Puerto, en el imaginario familiar, en la misma generación que sus padres. Encontramos en el origen de la adopción, un regalo en la madre cesora y una fantasía de robo en la madre adoptiva, subyaciendo en ambos casos un fantasma incestuoso que deja cargado de excitación el lugar familiar de Puerto. Se queda poco significado el linaje paterno biológico y adoptivo lo que dificulta su acceso a la triangulación. La lectura transgeneracional nos dará las claves de su dificultad de inserción y de su búsqueda de sentido y de identidad en el momento de eclosión de la adolescencia.

 

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RÉSUMÉ

Suite à une assignation de traitement du juge pour violence intrafamilialle, on découvre que l’adolescent est adopté par une soeur du grand père maternel.  La génération intermédiaire se trouve alors annulée, Port se situe, au niveau de  l’imaginaire familial, dans la même génération que ses parents. On remarque au début de l’adoption: un “cadeau” de la mère biologique et un fantasme de vol concernant la mère adoptive, tous deux, sous-jacents à un fantasme incestueux qui charge d’excitation le lieu familial de Port. Le lignage paternel biologique et adoptif n’est pas signifiant, ce qui rend difficile l’accès à la triangulation. La lecture transgénérationnelle nous donnera les clés de compréhension de sa difficulté d’insertion et de sa recherche de sens et d’identité au moment de l’éclosion de l’adolescence.

 

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ABSTRACT

After a treatment indication by the judge to an adolescent because of intrafamily violence, we find an adoption by the grand father’s sister (mother’s father), where the intermediate generation has been canceled, and Port is placed in the family imaginary, as the same generation than his parents. We find at the adoption’s origin, a gift from the mother who handed over and a theft fantasy in the adoptive mother, being under in both cases an incestuous ghost that charges of excitement the familial Port place’s. The biological and the adoptive paternal lineage keep not too meaned, that complicates the acces to the triangulation. The transgenerational reading will give us the keys of his insertion difficulties and his search of meaning at the moment of the adolescence awakening. 

 

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PALABRAS CLAVE

Adopción – violencia intrafamiliar – cesión – vínculo paradójico – fantasma incestuosos – lo transgeneracional – búsqueda y transmisión de la identidad.